miércoles, 30 de noviembre de 2011

desde la calle...


El pequeño levanta apresurado la pelota, pues ha caído un poco lejos, pasando la otra calle, en dirección de la Iglesia del barrio.  Ha estado jugando por más de dos horas con sus amigos y apenas y resiente el cansancio; solo quiere jugar y disfrutar de ellos, con quienes vive una y mil aventuras.
Ya es un poco tarde. La noche ha desplegado su manto y las luces de las lámparas de calle dan una tonalidad distinta a las calles empedradas de su zona, haciéndola ver, incluso, un poco pintoresca a los ojos de los visitantes que se atreven a venir hasta acá, un lugar un poco alejado de la gran metrópoli. Pero es en este lugar donde nació, donde sus sueños y fantasías se confunden a diario con la realidad de un pequeño pueblito consumido poco a poco por el área metropolitana. Aquí es donde ha vivido toda su vida, donde ha ido a la escuela, donde ha conocido a los mejores amigos que pueda tener alguien. Y aunque ahora aún no lo entiende, algún día, probablemente, conocerá el amor, le gustarán las chicas, a lo mejor se casará, ¡Que horror! Han de ser puras mentiras de su mamá, que no halla otra forma de mantenerlo quieto y que pudiera inventar esas sandeces. Si no fuera así, ¿por qué no siente nada de lo que dicen?
Ha tardado en pensar todas estas cosas. De hecho, se pregunta por qué razón las pensó, en primer lugar. A lo mejor está más cansado de lo que cree. Y esta muy chico también para razonar de esa forma. No lo sabe, pero poco a poco vuelve la adrenalina de querer seguir jugando, solo disfrutando del momento.
Voltea hacia arriba. En una de las ventanas del cuarto piso esta el vecino que siempre le regala una moneda para comprar dulces.  -“¡Quihubo mi cuate!, ¿cuando nos vamos de aventureros?”- siempre con esa frase comienza sus diálogos y siempre lo divierte. Pero hoy se ve, aún a lo lejos, raro. “¿Qué tendrá?” se pregunta el pequeño mientras encoge los brazos y se dispone a lanzar el balón a sus demás compañeros, que ya le gritan fúricos porque se detuvo demasiado tiempo a perderse.
El primer golpe no le duele, pero el estrellarse en el piso si le produce un fuerte dolor, mientras siente como sus piernas crujen y como se aleja un auto que no viera tan cerca de él. No puede hablar ni hacer señas, mientras se explica porque tantas personas están viéndolo como si estuviera en el piso. Y mientras este pensamiento desgarra su cabeza no puede evitar notar que esta demasiado cansado y que cerrara los ojos allí, en la calle, por un momento, mientras las luces enfrente de él se ciernen y brillan con mayor intensidad…

martes, 29 de noviembre de 2011

Precuela de los Ojos Bonitos...


Mientras fenece tu estadía en casa, la sensación de vacío me atosiga incesantemente. Ni siquiera el calido hervor de tu piel sudando con la mía logro disminuir esa sensación inmunda, pagana. Ni tus labios llevándome una y otra vez a la fatiga de morir poco a poco mitiga la marcha de mi apatía. Algo me esta sucediendo y no es agradable. Y probablemente te diste cuenta pues has estado fría, distante, como si hubiera sido este el mayor insulto que alguien pudiera proferir en tu contra: ignorarte mientras tienes sexo. Has estado mirando por la ventana, sentada y sólo tapada con la sabana, perdida, pero molesta. Se te nota en la cara y me da un poco de temor hablarte. Sé que tuve la culpa y esperaría una mala respuesta de tu parte o simplemente que te levantes y te vayas. Y no quiero más que tenerte aquí, cerca, donde el aroma de tu piel siga enervando poco a poco cada uno de mis sentidos, por lo que enfrento el desprecio y la indiferencia de tu actitud.
Más no puedo evitarlo: el vacío empático que reclama mi alma no me permite ver más allá de una intensa melancolía. Me acerco un poco a la ventana y puedo observar en picada, sobre la acera de enfrente, la poca actividad que se desarrolla en esta zona del barrio. Todas las tiendas han cerrado y algunos vecinos platican, mientras a lo lejos puestos de tacos y otras chucherías. Se suceden en una algarabía fingida, dando a los trasnochadores algo en que desgastar sus horas. Algunos niños juegan, evocando fragmentos sueltos de mi infancia, e intento desesperadamente volver a ti para continuar con esta, la que debió haber sido nuestra gran experiencia. Y sin embargo me siento derrotado, listo para renacer en el siguiente peldaño que cruce, pues no habrá marcha atrás. Así es esta, mi vida: un pleno e incesante revoltijo de situaciones que parecen chocar unas contra otras en un remolino de desgracia y muerte, con seres queridos siempre llegando y yéndose, con amores naciendo y cerrando su ciclo.
Tarde o temprano mi mente vuelve a ti, que ha evocado la sincera raíz de mis lamentaciones y me niega una y otra vez la entrada a este, su santuario, en busca de absolución. Mi alma esta atrapada en ti, mujer santa que en el vientre puedes guardar el linaje que tanto he soñado, tus muslos  blancos me permiten soñar con mundos utópicos más no en esta noche, en que he sido reclamado por otra señora.
No me dices nada. Pero en un dejo de perfecta simetría, me acerco a ti en el instante en que tú te levantas del pequeño banco donde estabas situada y me atrapas con tus brazos, seductora, traviesa. Esbozas una ligera sonrisa y me permites, capturándome con la esencia de tu alma, olvidar un poco mi desquebrajado soliloquio mental y entrar de nuevo, rendido, a la plenitud de tus ojos, mientras en un beso me recuerdas que antes que solitario, antes de que existiera el mundo para mí, ya estabas esperándome en el quicio de una puerta, aquella en que me saludaste cuando voltee por primera vez a verte y quedé prendado de tus ojos bonitos….

jueves, 17 de noviembre de 2011

Soledad

A veces me da una especie de melancolía que se extiende por todo mi corazón y mantiene un escalofrío en todo mi cuerpo, una especie de temblor que me mantiene intranquilo. Acelera mi ritmo mental y no me permite concentrarme de manera adecuada. Y es cuando más la recuerdo. Por pocas que fueran las horas que, en suma, pudiera disfrutar en compañía de ella, riendo, peleando, jugueteando amigablemente, las he tratado de maximizar hasta que cada recuerdo ha quedado casi congelado o se repite en un interminable bucle de desesperanza. Trato a veces de recordar el timbre de su voz; en otras me la imagino de lado, sonriendo, presa de alguna pícara ocurrencia. O la escena que jamás se ha desprendido de mi memoria: el día en que me frunció su ceño, en una actitud juguetona.
A pesar de conocerla poco, logró tener gran influencia en mí, aún cuando no tuvimos mucho tiempo para platicar realmente y aún antes de saber que estaba enamorado perdidamente de ella. Solo una mujer antes que ella había logrado trastornarme de esta manera, y aún aquella no logró lo que Mariana en tan poco tiempo. Para mí ha pasado el tiempo. Pero me pregunto si estaré en lo correcto al preguntarme varias veces por qué razón no fuimos de edades parecidas... la edad, que fue lo que comenzó mi calvario, aunque a mí ni me molesta, fue el detonante de que la mayor parte de las personas que se dicen tolerantes lanzaran un feroz ataque en mi contra. Y aún cuando los años ya están comenzando a sucederse uno tras otro, no dejo de preguntarme que es de ella. No dejo de extrañar a la Mariana que conocí sabedor de que el tiempo no pasa en balde y probablemente ya no somos ni un asomo de las personas que en esa época se conocieron. Hemos cambiado mucho, creo yo. Espero que para bien, pero no dejo de asombrarme de que, en mi caso, parte de mí no desea ir, desesperadamente, aquellos recuerdos. Por que ellos me hicieron muy feliz y siempre el pasado ha estado en mí, presionándome para no olvidar.
Solo en dos ocasiones me he imaginado con una familia. Y mis hijos tienen su rostro. Su sonrisa. Sus ojos. Su mirada retadora. Y aunque siempre es una batalla en contra mía, mis propios demonios carcomiendo, invitándome a luchar, trato de vencerme y desearle una feliz vida, sin lograr resultados loables, solo pasajeros. Quiero verla, por lo menos, una vez más. Esa es la realidad. Quiero decirle todo lo que como cobarde rehuse decirle cuando tuve la oportunidad. PORQUE FUÍ UN COBARDE aunque no tuve yo la culpa de lo que se desato después. Esa es la realidad. Pero no confundan esto con un simple berrinche o un lloriqueo desvergonzado. No. Solo intento expresar de la forma más adecuada, buscando hasta que encuentre las palabras que sean adecuadas, un profundo sentimiento de amor que se desborda y busca afianzarse en el mundo, queriendo con ello crecer hasta convertirse en algo más profundo de lo que ya es y de que algún día el mundo pueda ser testigo a través de las palabras, a través de videos, a través de este blog, de algo que se desprecio en su momento pero que demostró que era lo que se decía originalmente: un amor profundo, irreconocible. Esto me ha orillado a escribir como lo hago ahora, aunque reconozco que tarde o temprano volveré a mis oscuros orígenes, y seguiré escribiendo durante bastante tiempo, evolucionando cada vez más en esta aventura que comparto contigo, querido lector...

Gamers Choice: Assassins Creed Revelations... Nada más porque salgo yo....

domingo, 13 de noviembre de 2011

Del amor y otras cosas...


Yo no sé nada del amor; lo sé porque una y otra vez cometo los mismos errores y siempre estoy metido en problemas por mi incapacidad de amar como los demás lo hacen. Y que los demás me digan una y otra vez como debo hacer las cosas me parece completamente ilógico... yo digo hasta con orgullo que NO sé nada del amor porque soy humilde y no me creo perfecto, pero ¿los demás si lo son? No entiendo.
¿Por qué me dicen que no es amor lo que siento? cuando yo digo una y otra vez lo que es el amor, me baso en explicaciones científicas, lo que está demostrado, lo que se sabe. También utilizo explicaciones ilógicas, porque me parece que el amor esta basado en cada cosa, un poco de cada una. Pero a final de cuentas, solo explico lo que el amor es, no lo que le pasa a cada uno, porque creo que en cada persona es diferente. Que las personas crean saber que sucede en mi cabeza me parece inconcebible, porque resulta ser que todos me conocen mejor que yo mismo y creen que tienen la solución para mi vida, una solución que tal vez para ellos funcione pero que en mi caso, no encuentra pies ni cabeza. No necesito pensar como los demás, que aburrido, porque yo no soy ellos. Así de fácil. Y no soy Dios para saber que piensa cada quien. A veces también hago eso, no lo niego. Soy humano y me equivoco, y yo en particular me equivoco muchas veces, pero tampoco creo que los demás de verdad sean perfectos y puedan ver más allá de lo evidente.
Amo perdidamente a una mujer de nombre Mariana. Nunca volveré a verla y nunca tuve nada que ver con ella. Ni siquiera tuve una amistad larga con ella. Ni siquiera tuve la oportunidad de intentar luchar por ella, ya que una serie de desafortunados acontecimientos -encabezados por una persona que se encargo de enlodar mi nombre y seguido de una multitud de personas que le siguieron el juego y, dejados llevar por que les caía mal emprendieron una campaña de desprestigio que solo me hizo más fuerte por que todo es completamente falso- la alejaron demasiado pronto. Y yo igual tomé decisiones que precipitaron el fin de todo, no dejo de ser también culpable. pero el amor que tengo por ella, enfermo o bello, es mío y lo adoro. Por que sigo pensando que cada dolor en mi corazón, que cada trago amargo, que cada momento que se ralentiza en mi vida, los vale ella. Y que mi lucha diaria también lo vale, porque me hice a un lado para que ella fuera completamente feliz, pero quiero estar listo por si ella no lo es y yo tuviera una oportunidad para demostrarle que conmigo podría serlo, que podría cambiar muchas cosas en mí, solo si ella me lo pidiera. Y estoy plenamente consciente de que ella no me dejará ni intentarlo. Estoy consciente de que probablemente no volveré a verla jamás. Estoy consciente de que mi promesa, la única que no he roto, es la que me permite, de entrada, ni siquiera buscarla. Y estoy seguro de que la amo con toda mi alma, de que ella es lo más importante que me ha sucedido en el aspecto amoroso, aún incluso por encima de aquella que por doce años dominó mi corazón de la misma manera. No intento polemizar esta vez. Así me siento. Solo quería apoyo, y dado que solo, hasta el momento, muy pocos se ha atrevido a decir: "te apoyo", lucharé contra todos por este sentimiento, lucha que es la única que puedo dar por que ciertamente estoy solo y no me molesta, pruebas de la vida tengo para dar y regalar y no soy más especial que nadie, solo soy yo. Mariana, este blog, por ahora, te sigue perteneciendo. Espero que seas muy feliz y que Dios te bendiga...

Grande es la muerte mexicana...

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Pensamiento numero tanto...

Te amo cada día de manera más tierna y profundamente mientras vivo un infierno en la tierra por no poderte volver a ver jamás....

sábado, 22 de octubre de 2011

Pensamiento cuarto...

Comienza la arcilla de mis pensamientos a darte forma, cruel letargo que mi vida invoca, por cuanto más la lluvía fría en este negro corazón dolor provoca...

jueves, 22 de septiembre de 2011

domingo, 18 de septiembre de 2011

Letter to the air...

I begin to miss you again. They all say that it's not possible that after so much time in which I have not seen you at least, much less to know of you, it could have slightly so called love. I do not know it. Suddenly I meet wrapped in memories, the few ones that I have, of brief instants that we share. I believe that two months were alone or more of our friendship. And there are not even full the hollows of these moments, more the few ones that I have me are sufficient to be surprised so much.
It is those who say that alone it is an obsession. Obsession of what? Of looking for yourself? If I have not even taken the inconvenience to look for yourself; of having yourself? If I never had you. You were never mine in any aspect and I never occupied a space in your head, according to all, because you were never thinking about me. Though it is said that you gave me, at some time, being completely intoxicated I, a kiss. Obsession of having yourself? If I have fulfilled my promise not to look for yourself and not to be a hindrance. Obsession, certainly, is a tenacious idea of the head. So there are only you. And you are not even what I was dreaming. Only you are a series of recollections. But, why do I rack brains whenever I dream you? Whenever your voice resounds in me, whenever I imagine you to smile and to meet. Or that you wrinkle the eyebrows in a gesture of small girl? Why I wish the better thing you and prefer suffering to wishing you badly, regardless the hurt that you me caused and that I you caused?
The reality is that I think that it's love. But as the others they know more it brings over of me; since they all know me better than I, since they all BELIEVE that they are better than I, for the alone fact of which I do not have an exact control of my feelings, since they all say that it is not a love. They all can question me with questions of things neither that nor I know, but they cannot feel what I feel. Because of it some time ago I buried my heart. Because of it.
Some time ago I wanted to arrange the things. Only to know that it happened. With the time I have understood that I will never have the truth and it hurts me very much, because of all the things that I will never know, this one is the only one that matters for me indeed. When I hid my heart far from me, solve only in a temporary way the question of not knowing anything of you. But only it is it: a temporary solution. The "onirísmo" that chases me day after day, complicating my existence with situations that do not compete with the royal life does that every instant is furthermore long still. Sad. But royal, at the end of accounts.
I need you. This is the reality. With you, in our ephemeral stage of friendship, I felt plenary session, since it was doing more than one decade that he it was not feeling with any woman. And always I said it. And as unattainable object of my love, you were too much; you transfigured yourself into something that goes beyond my madder dreams. And though now this hollow where my heart must be - metaphorically - - has been very nice, already I feel that this object wants to come untied. But I am afraid of that it does and discovers that the whole feeling follows intact that, they should say what they should say, it is a love. What will I do when the moment comes? Of that you will serve me, if I will never return to see you? ….

carta al aire...

Comienzo a extrañarte de nuevo. Todos dicen que no es posible que después de tanto tiempo en que no te he visto siquiera, mucho menos saber de ti, pueda tener algo llamado amor. No lo sé. De pronto me veo envuelto en memorias, las pocas que tengo, de instantes breves que compartimos. Creo que fueron solo dos meses o más de nuestra amistad. Y ni siquiera están llenos los huecos de esos momentos, más los pocos que tengo me son suficientes para extrañarte tanto.
Hay quienes dicen que solo es una obsesión. ¡obsesión de qué? ¿de buscarte? si ni siquiera me he tomado la molestia de buscarte; ¿de tenerte? Si nunca te tuve. Nunca fuiste mía en ningún aspecto y nunca ocupe un espacio en tu cabeza, según todos, porque jamás pensabas en mí. Aunque se dice que me diste, alguna vez, estando yo completamente ebrio, un beso. ¿obsesión de tenerte? Si he cumplido mi promesa de no buscarte y de no ser un estorbo. Obsesión, ciertamente, es una idea tenaz de la cabeza. Pues allí estas solamente. Y ni siquiera eres lo que yo soñara. Solo eres una serie de recuerdos. Pero, ¿por qué me estrujo cada vez que te sueño? ¿cada vez que tu voz resuena en mí, cada vez que te imagino sonreír y verme. O que frunzas el seño en un gesto de niña pequeña? ¿Por qué te deseo lo mejor y prefiero sufrir a desearte mal, a pesar de todo el daño que me causaste y que te causé?
La realidad es que yo pienso que es amor. Pero como los demás saben más acerca de mí; como todos me conocen mejor que yo, como todos CREEN que son mejores que yo, por el solo hecho de que no tengo un control exacto de mis sentimientos, pues todos dicen que no es amor. Todos pueden cuestionarme con preguntas de cosas que ni yo sé, pero no pueden sentir lo que yo siento. Por eso hace tiempo enterré mi corazón. Por eso.
Hace tiempo quise arreglar las cosas. Solo saber que pasó. Con el tiempo he comprendido que jamás tendré la verdad y me duele mucho, porque de todas las cosas que jamás sabre, esta es la única que me importa de verdad. Cuando escondí mi corazón lejos de mí, soluciones solo de manera temporal la cuestión de no saber nada de ti. Pero solo es eso: una solución temporal. El oneirismo que me persigue día a día, complicando mi existencia con situaciones que no compiten con la vida real hace que cada instante sea aún más largo todavía. Triste. Pero real, a final de cuentas.
Me haces falta. Esa es la realidad. Contigo, en nuestra efímera etapa de amistad, me sentí pleno, como hacía más de una década que no lo sentía con mujer alguna. Y siempre lo dije. Y como objeto inalcanzable de mi amor, fuiste demasiado; te transfiguraste en algo que va más allá de mis sueños más locos. Y aunque ahora ese hueco donde debiera estar -metafóricamente- mi corazón- ha estado muy bien, ya siento que ese objeto se quiere desatar. Pero tengo miedo de que lo haga y descubra que sigue intacto todo el sentimiento que, digan lo que digan, es amor. ¿Qué haré cuando llegue el momento? ¿de que me servirás, si jamás volveré a verte?….

sábado, 3 de septiembre de 2011

My mask (English version)

Under my face, there, where my intelligence hurts me
 And it rots while kills me, my mask is.
 It´s my second skin, tender which calls me
 To inform myself about the new ones of my soul.
 My mask is like those Japaneses,
 A white and smooth skin; a smile and a few inclement eyes.
 My mask is hurry and weeping, cloud and ceiling.
 It is tear and laugh; greeting and scorn.
 My mask is glad in nude showing me
 Because of my suffering it brightens his sight
 And it redoubles his effort.
My mask asphyxiates me
 Since he translates my flat thought
 And he hides when he considers
 That the convenience can give him a better act.
 My mask is evasive when he is looked
 And it is arrogant when she is not needed, this way it appears,
 Coarse, arrogant, apprehensive.
 If one sees him in a made mirror of the child's weeping,
 To temperature of crystallized emptiness,
 It can turn only in the half and in another hemisphere
 My unsteady face, crying.
 But also he shares, for the destination and his urgency
 The sensations that uncertain overwhelm me.
 Sometimes my mask takes possession of me
 And it takes me of walk along the streets
 Of the city that so much I love and that dominates me.
It establishes an action plan and sensually it seduces me.
 It takes action of my body and leads me to walking.
 It shows the better thing of me while it dominates me
 And slowly it indicates me since it me will destroy.
 Sometimes it is by night, sometimes in the tide of the day.
 Do never be when it will leave me in account
 Of what it will end tormenting myself the sight,
 Because it leaves me opposite the house of that girl.
 The one that hurts me, which me to feeling sorry it incites.
 And while I fall to the floor, free to cry,
 My mask hides in order that they do not see her,
 In order that they do not blame her. In order that they do not irritate her,
 In order that they do not look for her.
 And it makes me pushed suffering the torture of knowing
 That another day will begin again the dance
 That in me the age fades …

jueves, 25 de agosto de 2011

Mi mascara


Debajo de mi rostro, allí, donde mi inteligencia me lastima
Y se pudre mientras me mata, está mi mascara.
Es mi segunda piel, la que tierna me llama
Para avisarme de las nuevas de mi alma.
Mi mascara es como aquellas japonesas,
Una piel blanca y lisa; una sonrisa y unos ojos inclementes.
Mi mascara es prisa y llanto, nube y techo.
Es lagrima y risa; saludo y desprecio.
Mi mascara se regocija en mostrarme desnudo
Porque de mi sufrimiento esmera su vista
Y redobla su esfuerzo.
Mi mascara me asfixia
Por cuanto traduce mi pensamiento llano
Y se esconde cuando considera
Que la conveniencia puede darle un mejor acto.
Mi mascara es elusiva cuando se le busca
Y es arrogante cuando no se le necesita, así se muestra,
Burda, altanera, aprehensiva.
Si se le ve en un espejo hecho del llanto de niño,
A temperatura de vacío cristalizado,
Puede verse solo en la mitad y en el otro hemisferio
Mi rostro vacilante, llorando.
Pero también comparte, por el destino y su premura
Las sensaciones que inciertas me abruman.
A veces mi mascara toma posesión de mí
Y me lleva de paseo por las calles
De la ciudad que tanto amo y que me domina.
Establece un plan de acción y sensualmente me seduce.
Toma acción de mi cuerpo y me lleva a caminar.
Muestra lo mejor de mí mientras me domina
Y lentamente me indica como me destrozará.
A veces es de noche, a veces en la pleamar del día.
Nunca sé cuando me dejará en cuenta
De lo que terminará atormentándome la vista,
Porque me deja enfrente de la casa de aquella chica.
La que me duele, la que me a dolerme incita.
Y mientras caigo al piso, libre de llorar,
Mi mascara se esconde para que no la vean,
Para que no la culpen. Para que no la irriten,
Para que no la busquen.
Y me deja hincado sufriendo la tortura de saber
Que otro día comenzará de nuevo la danza
Que en mí la edad marchita…

lunes, 22 de agosto de 2011

(Dedicado a Dani por su cumpleaños...) Imaginante....

Sorprendo al tiempo enarbolando sus sueños, en su vieja tienda de campaña. Estaba levantando y doblando su cobija dulcemente, mientras platicaba con ella. Me pareció loco, pero el encuentro fortuito con esa escena me pareció tierno, por lo que dedique un saludo especialmente pícaro. No me dijo nada. supongo que no me escucho. Siempre se hace el sordo cuando lo saludo de cualquier manera. Quise seguir mi camino, pero me dijo que me detuviera.
Cuando volteo veo que ha tomado su forma de gigante. Y comienza a parlotear en lengua muertas hace tiempo. Al mismo tiempo que comienza su caminata conmigo intenta descifrar lo que hay en mi corazón, aún cuando sabe que no puede domarlo, pero que sí lo controla. Eso debe ser normal. Después de todo, solo él sabe donde esta escondido. Ni yo sé, por ello le pedí hace tiempo lo guardara… en fin. Los valles pasan tan rápido mientras caminamos. Siempre me divierte ver que me habla, que yo no le comprendo y aún así, sé exactamente de que estamos charlando y le contesto en mi idioma nativo, a veces un poco en ingles, para tratar de impresionarlo.
Saco un chicle mientras él observa una nube, embelesado con la forma rara que ha tomado. Y comienza a comerla, como si se tratara de un algodón de azúcar, hasta se me antoja de recordarlo. El sueño que me provoca el chicle me deja dormidito en un páramo, cerca de la roca del sabio que me cuidará mientras sueño. Y allí te vuelvo a ver, esplendorosa, serena… eterna como el viejo. Y sonríes porque sabes que te espío en mis sueños. Y bailas conmigo una pieza de vals porque descubriste hace tiempo que no sé bailar otra cosa. Eres el juicio de Dios, que me da la bienvenida con el premio que es tu sonrisa y el castigo que es tu mirada, porque de eso esta hecho el dulce recuerdo de tu mirada… de castigo y amor.
Y me levanto rápido, pues rápido he despertado. Y seguimos en nuestro camino el viejo gigante y yo, charlando sobre temas escabrosos y sueños rotos… y de tu sonrisa y tu mirada en la lejanía de la promesa que es el cielo, para que, cuando vuelva a soñar, si me he portado bien, pueda soñar contigo…

sábado, 13 de agosto de 2011

Asesinato (Primer peldaño)...

Buscaba con tanto afán su corazón, que el mío era el que parecía salirse en su lugar; tan extasiado me encuentro con esta situación. Es la primera vez que hago esto y he procedido con calma, pero la situación de arrancarle el corazón me rebasa por lo que tardo un poco en tranquilizarme.
Vuelve a mí el momento incesante en el que con una pasmosa tranquilidad y de frente lo degollé. Pese a mi nulo conocimiento de anatomía y medicina, por la cantidad de sangre y la dirección que tomó, pude deducir que era alguna arteria importante. Ver su rostro desencajado por la sorpresa, mientras intentaba desesperadamente tomar aire, mientras yo frenaba su intento por llevarse las manos y cubrirse la espantosa abertura creada, quizá por que recordaba que en alguna ocasión había yo visto la noticia de un tipo que sobrevivió a un herida de esa magnitud, debido a que le habían colocado una mano en el cuello y con ello consiguieron frenar la herida lo suficiente para que las emergencias médicas llegaran y le salvaran y eso me incitaba a evitar que pudiera repetirse tal situación. Mi intención no era esa, antes al contrario, no permitiría que este tipo pudiera sobrevivir a nuestro encuentro.
No cabe dudad de que la fortaleza en los seres vivos puede aumentar dramáticamente si se ven obligados, por una u otra causa. Si matas un cerdo, su fuerza puede aumentar a tal grado que necesitaras a varias personas para ayudarte a agarrarlo. En los humanos es lo mismo. Ahora lo sé, pues este tipo adquirió fuerza sobrenatural, debido a la cercanía de la muerte, el terror, con los ojos desorbitados por intentar evitar que la vida escape de uno. Afortunadamente para mí, su intento era vano, pues era más su desesperación derivada de no poder respirar que el intentar agarrarme; de nada le hubiera valido lo último. Y solo daba espantosas convulsiones intentando quitar mis manos de las suyas, con su vista fija en mí, ojos completamente abiertos, pero perdida su mente, todo órgano de su cuerpo fatalmente concentrado en sobrevivir. Ya no pudo más, sin embargo y su fuerza recién adquirida se fue desvaneciendo lentamente hasta llegar a un cero pasmoso. Finalmente los estertores lo vencieron y solo me quedo, entonces, observarlo hasta que exhalo su último aliento. Yo había ganado. Estaba muerto y siendo por mi mano, me encontraba pletórico de gozo. Mi patético disfrute solo era comparable al que sintiera en otras ocasiones cuando me sentía, de alguna forma, feliz.
Tal vez eso era, estaba feliz porque él estaba muerto. No había sido la intención original, solo era discutir hasta que mi ira me ganó. Estaba destrozado y al calor de la discusión perdí el control. Finalmente pude perder todo vestigio de cordura y entre en un dulce trance, que sirvió para cometer este acto. Pero al darme cuenta de que nadie se había dado cuenta de la situación y de que tal vez, solo tal vez, podría salirme con la mía en este, mi primer y tal vez único asesinato, me llene de dicha.
Tenia todo el tiempo del mundo. Él había fallecido, había obtenido mi venganza, lo que consideraba justo, así que, primero que nada, lo escondí muy bien. Entonces me avoque a salir e ir por lo necesario para completar esta, mi obra maestra. Lo dejaría esparcido, seguro de que nadie pudiera identificarlo. Se iría al infierno sin que en la tierra se volviera a saber de su persona. Y estaba seguro de que sería rápidamente olvidado. Él no era nada. Nadie. Este era mi momento. Mi placer.
Imagino que debe ser vigorizante cuando no sientes, en un momento de suma paranoia, como si todo el mundo te estuviera observando. Que nadie se preguntara, ni los que te conocen: ¿en donde ha estado? Y debo decir a la par de la verdad, que esa era una sensación muy incomoda, pero sobreponiéndome por la seguridad de que nadie me había visto seguí en mi búsqueda, repasando mentalmente la forma de justificarme ante las preguntas que me hicieran.
El lugar donde deje al pobre infeliz se encontraba solo, pues los dos habíamos quedado de vernos en un lugar sin que el supiera que estaba muy solitario, supongo que mucha confianza en sí acabo por ayudarme a mí y a mi propósito. Y cuando regresara, primero me aseguraría de que no hubiera nadie husmeando por allí. Ya había pasado algo de tiempo. Trataba de imaginarme cuanto tendría que permanecer así antes de comenzar a descomponerse, así que me apresuré.
Constantemente en mi cabeza parecía resolverse el asunto de la bondad y la maldad. Educado de buena forma, en otra época hubiera sido impensable que yo cometiera un acto de semejante naturaleza, más solo me bastaba recordar todo el sufrimiento que este bastardo me había ocasionado, traicionando no solo mi confianza, sino malogrando en el proceso mi corazón, para que cualquier indicio de remordimiento se fuera lejos de mí con absoluta presteza. Eso me alegraba. Por fin había superado esa barrera. Ya no tendría limitaciones si quisiera. Así que junté todo tipo de herramientas que encontrará en mi camino y me dirigí de nuevo al lugar donde estaba aquel cadáver…
–esta segueta esta bien oxidada. Mejor, basura para basura-.