domingo, 3 de marzo de 2019

Segunda reflexión...

No he hallado forma de despedirme de ti...
Pero...
¿como podría despedirme de algo que siempre fue tan intangible?
¿como poder despedirme de algo que nunca existió mas que en mi imaginación?...

Reflexión 1...

Dice el dicho:
"Alejate de quien se aleje,
el interés no se ruega,
nace espontaneo,
hay que esperar más,
mucho más"

Pero... ¿Se tiene que esperar toda la vida?
Porque también se da la situación
de que esperes hasta morir y ella nunca venga.
¿Creen que el deinteres no daña?
¿Que sucede si tu no eres el que se aleja,
pero eres culpado por una diferencia,
diferencia de perspectiva? ¿Que la otra persona
cree que ruega y ve las cosas enceguecida?
¿Allí cuanto se espera entonces?...

martes, 26 de febrero de 2019

No he dejado de soñar desde que la vi...

No he dejado de soñar desde que la vi. No termina de seducirme, aún con esta distancia en medio. Y yo corriendo, aprovechando la tormenta, para declarar mi amor a primera vista, empapado, sin poder pensar, pero seguro de los hechos.
Era mi costumbre llegar después de la una de la tarde a casa. Después de todo, en algún momento tenía que comer algo, y las frituras de la calle me provocaban terribles dolores de estomago, que a veces tardaban días en quitarse. No tomaba medicamentos, pues mi experiencia con ellos no dejaba pie a duda: en mi organismo, un placebo podría resultar nefasto, ya no digamos una medicina realmente potente. Y aprovecharía para terminar algunas tareas y sentarme a cambiarle de canal una y otra vez, aburrido de la televisión, pero seguro que en este día no encontraría nada más divertido.
A las cuatro de la tarde decidí dar un paseo. Fumaría un cigarro —me mareaban terriblemente, consecuencia de dejar el vicio por cuatro años, pero me entretenía— y saludaría a las viejas amistades del barrio; aún con cuatro años aquí, y conociendo a muy pocos, pero teniendo una buena relación, extrañaba a mis viejos amigos: el Rulas, Moi, Saúl… todos con algo que decir, pero las peores circunstancias para decirlo. La muerte de uno de ellos terminó por separarnos definitivamente.
Solo por fotografías viejas conocía muchas de las calles de la ciudad, pero como los admiraba. A veces, solo tomaba el metro para caminar, sin más, por las calles del centro. El pleno gusto de poder observar cada recoveco de los edificios, intentando saber a que o cuál estilo arquitectónico pertenecían me dejaba satisfecho. Nunca le atinaba: por ciertos libros que leí, disfrute mi gusto por la arquitectura orgánica. Me decía a mi mismo que me construiría una casa con ese estilo algún día. Pero enloquecía viendo el conglomerado de épocas reunidas en unos pocos edificios. Gigantescos bloques pétreos, rivalizando con estructuras hechas de tabiques microscópicos. A veces, me imaginaba el zócalo con sus jardines, protagonistas de los paseos dominicales. Sombrillas elegantes bloqueando el paso del astro de fuego, pequeños globos tirando de uno a otro lado, mientras que, a lo lejos, la gente se aglutinaba para subir al tranvía. Apenas los carruajes y algunos carros, modernos monstruos tecnológicos, daban fe de la lucha que sostenía a diario la modernización con lo antiguo. Y yo en medio, vestido a la usanza de unos ciento y cacho de años en el futuro, veía a todos pasar, sin poder moverme de la excitación. Mi imaginación, producto incólume de la voluntad, me mantenía en una posición provechosa para ser un espectador fuera de su tiempo.
Y allí, dentro del torbellino de imágenes y sonidos; alrededor del mosaico de aromas que nunca dejaba de sorprenderme, y que deleitaba aún más mi imaginación… allí, bajando de uno de los tranvías… Allí la veía por primera vez. La suavidad de su rostro moreno, emplazando la naturaleza del tiempo que os aqueja, pero que, amorosamente, nos cobija, me apabulló por completo. Iba con su madre, atendiendo las gentiles sonrisas que en rededor suyo provocaba admiración de las mujeres y las atenciones desmedidas de los hombres. Pero la visión, la bienaventurada visión de sus ojos, era solo mía.
Pude seguirlas a través de la plazoleta. El paseo entre semana no era muy común en mi época, pero en esta época soñada podía recrearla cuando a mí me placiera, y mi corazón, siempre en búsqueda de la perfección, exaltaba cada sentido con su imagen. No entendía muy bien de vestidos, pero el encaje blanco resaltado sobre la tela de tonalidades de un rojo sangre precioso, fusionaba una y otra vez el detalle de su faz morena clara, rematando en unos ojos miel que invitaban al descanso y a la paz. A través de los pequeños guantes de tela y encajes la sombrilla, en tonos metálicos, pero con la parte superior en el mismo rojo que el vestido detenían la luz, y la refractaban a cualquier otro lado, para no tocar su cuerpo.
Pero no fue nada comparado al momento en que, asombrado por mi propia capacidad, olvide lo cerca que pasaba de mí, y el aroma de su piel trastorno mis sentidos. Era como estar en todos lados y en ninguno a la vez; como tocar el cielo, y caer a la tierra, presa de mil dolores angustiosos… era como estar solo con ella, y que el mundo solamente girara en torno suyo. No podía evitar sacar de mi mente esos pensamientos y la exacerbada índole de mi súbito enamoramiento de este, mi fantasma más anhelado, pretendía cerrarme a la panacea más sublime.
Al alejarse un poco más, y permitirme volver al control de mis pensamientos, no pude evitar pensar en detener esa imagen por siempre, guardándola en el palacio de mi memoria, para activar el recuerdo cuando por fin conociera a esa diosa en mi tiempo, y bajo mis condiciones. Pero pensé que mi eterna Rafaela, mi ángel guardián, se enojaría conmigo, pues ese palacio era suyo por regalo mío, y decidí que solo sería una invitada. Podría acudir a nosotros mi hermosa señora, y verme bailar con mi ángel de misericordia, y podríamos iniciar nuestra amistad. Después de todo, las llaves del cielo eran suyas, y tendría toda una eternidad para comprender el hecho de que sin conocerla ya la amaba…

lunes, 25 de febrero de 2019

Las sombras de Francesca da Rimini y Paolo Malatesta aparecen a Dante y Virgilio.

Esta obra fue realizada por al artista holandés Ary Scheffer en 1835. Se trata de un óleo sobre lienzo de 171 x 239 cm y representa el encuentro que tuvieron los espíritus de Francesca da Rimini y Paolo Malatesta con Dante Alighieri y Virgilio en El Segundo círculo del Infierno, el de los pecadores incontinentes y en particular en donde se ve castigada la lujuria. Ellos le cuentan al Vate Florentino la causa de que se hallen en ese sitio en particular, azotados por un torbellino infame y eterno.Esto provoca que Dante, conmovido, se desmaye.
Esta pintura tuvo varias versiones. La primera se encuentra en la colección Wallace de Londres, la segunda esta en el Kunsthalle Hamburg, la tercera se conserva en el Louvre de París; otra versión se halla en el Museo de Cleveland de Estados Unidos y una última esta en Pittsburgh, Estados Unidos.


 

jueves, 21 de febrero de 2019

La Barque de Dante o Dante et Virgile aux enfers de Eugène Delacroix

La Barque de Dante o Dante et Virgile aux enfers (La barca de Dante o Dante y Virgilio en los infiernos) es una pintura realizada por el artista Francés Romántico Eugène Delacroix en 1822. Es un óleo sobre lienzo y en ella aparecen algunos personajes del Infierno, en el que se representa el descenso al mismo, de la Divina Comedia de Dante Alighieri. Actualmente se encuentra en el Museo del Louvre de París.
En ella se puede observar a Dante, acompañado de Virgilio, en el bote del barquero Caronte, guardián de la barca. La laguna Estigia es la que cruzan y el círculo es el de los coléricos. Al fondo se puede observar la ciudad de Dite, la ciudad en llamas.



Lars Von Trier ha hecho una versión de esta pintura en su última película, “La casa de Jack”…


martes, 12 de febrero de 2019

Memorias mundiales

Sientes el aire pasar a través de tu cabello, y sonríes mientras respiras, pausada y tranquilamente. Posan tus ojos en la férrea estructura, evocando recuerdos de un futuro que no existe, porque tú misma lo construyes, y sin pensarlo sonríes, porque para eso fuiste creada: para ser feliz.Evocas figuras imaginarias de caballos, mientras la delgada línea que separa cada comisura de tus labios esboza una tenue pero delgada sonrisa. Es maravilloso verte, y pensar: eterna pendiente de pecado debe uno atravesar, para poder pagar por la delicia de un solo momento. Tú solo observas, detenidamente, mientras una persona pasa frente a la imagen que tú deshilachas cuidadosamente, mientras toman su café dos personas que están en vecindad con tu figura.
Yo camino por entre la vereda muerta de mis sensaciones, escuchando cada latido hasta encontrar el sereno dolor de mis propios lamentos. Guardo en un bolsillo mi esperanza, pues mas tarde podría perderla, y perderme a mí en un río sangriento de malaventuranza. Me sorprendo llorando por cada hermano que ha caído, y no me explico como es que he permanecido vivo, mientras mis enemigos me han dejado aquí, donde el tiempo se detiene y retrocede. Y extraño el hedor desnudo de mi embriaguez mental, pervertido por tantas muertes ajenas.
Es así, como decido vivir en cada segundo, en cada instante, como me has enseñado, sin volver a cada paso: sin reflexionar sobre lo sucedido, pero cuidando mi espalda de los errores del pasado; sin meter la nariz en recoveco equivocado, para sonreírle a la vida que me cede el paso y me abriga del frío…

miércoles, 16 de enero de 2019

16 de Enero...

Te escribo porque a mi si sigue haciendome falta el fantasma de lo que yo creía era...

martes, 15 de enero de 2019

15 de Enero...

No dejo de pensarte. Ni un instante. Sigues siendo el hilo fantasmal de mis discernimientos y la desdicha de mis fracasados anhelos…

sábado, 5 de enero de 2019

Empatía...

Soñé entre estrellas silentes y absurdas novas sus besos sin velo.... acaricie durante meses un absurdo sueño edificado entre un castillo de naipes y el suspiro de una mirada..
Luego caí muerto. Y resucite. Sin vida al mismo tiempo... gran ironia.... y oi a lo lejos una melodía y vi una fantasia entre nubes de alguien que tambien amó con todo su ser. Sentí empatía y mucho dolor antes de que expirara el ultimo latido de mi corazón así... solo...

miércoles, 2 de enero de 2019

Batido con leche…

Al tintinear las horas en mi mente
quiebra una estridente y loca melodía,
Vasallaje presto de canción ingente
Con que mi madre dulcemente me dormía.

Batido de leche, imagen diligente
De lo que en mi vida loca ardía,
Cruento pasaje de la cacofonía demente
Que en mi alucinación se evadía.

Torbellino de imágenes y palabras
Que en un frase mienten con osadía,
Enseñándome un camino en mi voz ausente
Por cuanto mi alma en la locura pendía.

Secretos que rondan mi recuerdo urgente
De olvidarte, ilusión de mi corazón tardía:
Vana zozobra de mi pasado ardiente,
Oscura pasión que a mi corazón rendía…

lunes, 17 de diciembre de 2018

Comienzo...

Mi corazon esta inundado. No de dicha. No de felicidad. No de gozo. No. Esta inundado de una gran ira. De un gran enojo. De un odio que ha ido creciendo poco a poco.
Se siente tan extraño sentir como mi cuerpo se envenena poco a poco de algo de lo que estuvo liberado tantos meses. Pero... tal vez es mejor asi...

jueves, 13 de diciembre de 2018

Que triste...

Que triste es que tengas que recordar muchas cosas de una persona para olvidarla…
Y te des cuenta de que en realidad no tienes casi ningún recuerdo con ella…

Que solo fueron espejismos… Sueños…

Del amor al odio solo hay un paso...

Escribí para ti... a través del tapiz de estos recuerdos que tanto odio ahora… Que al despertar cada día tu imagen fuera lo que me apoyara para seguir adelante, es el acto de condescendencia y desamor propios más extremo del que he hallado en mi placidez. Y si te dijera que cada respiración la di con la esperanza de que se dirigiera hacia ti. Que fueras feliz. Que sonrieras aun sin mi.
Pero descubrí que no era cierto… Preparé cada ocasión para que estallara en la pureza de la hoja y así, mi pasión, fuera tuya. Que aquella mirada que me conquisto se plasmara en cada carácter con que le hablara a las personas de ti, de como te conocí... Que soy un mejor hombre por ti. Pero no les conté a las personas de ti. De como te escribo, de como te vivía cada día. Escribía solo para tenerte presente. Para seguir viviendo, pues el miedo a que mi corazón viejo ya, se detenga en cuanto estas líneas queden terminadas, como aquel telar que nunca termina su labor para evitar la tragedia concerniente a la realeza, resucita las ganas; Escribía para ti, con la única finalidad de que el mundo no se detenga y siga girando con la naturaleza que tu personalidad le imprima cada día, porque el interés que solventas para él lo valía.
¡Que ciego fui! Solo estuve enloquecido por drogas que desarman al cerebro y lo vuelven un títere. Y… Aunque todavía no logró sacudirme el tenebroso acento de las aseveraciones de cada murmullo…. De las voces en mi cabeza… te digo ahora… de la misma forma del poema ilustre… que cómo te amé ahora te odio…

Solo una reflexión personal...

Las mujeres desean el amor a la antigua: cartas, flores, poemas, dulces, cenas, sorpresas…
Pero solo si es la persona que desean o de la que gustan, la que lo hace…
Si una persona que no les llama la atención lo hace
Solo es un detalle “ah… que bonito, gracias”…
Los hombres desean una mujer sumisa… hermosa… dispuesta a satisfacer sus necesidades dándole a cambio lo que el puede dar…
Pero no ofrecen más allá. Es “si lo quiere, si no pues que se busque otro”…

Todas las personas ofrecen y desean lo mismo… la banalidad de lo que no están dispuestos a sacrificar… la fuerza inconcebible de lo que no pueden inmolar en ellos mismos es lo que llega a impedir que tal vez, el amor de sus vidas se quede con ustedes… y solo llegué el que están dispuestos a soportar hasta el límite, sea o no “por amor”…

martes, 11 de diciembre de 2018

Perdonate...

Me dijeron “perdónate”
pero no pude. No pude…
Me fue imposible tomar tu mano
y asentir en silencio sobre tu mirada
por la que sentía un profundo desprecio
y un odio desmedidos. No pude.
Y te solté. La llana luz de tu sonrisa
se apagó en mi y dejé la hipocresía.

Me dijeron “perdónate”
pero no dejé de llorar en silencio
por esa partida tuya tan cruel
que lleno de utopías las suaves notas
de tu abandono tan colérico.

Me dijeron…
Me dijeron entonces que te perdonara.
Y no pude más que mover la cabeza
y dar la respuesta que mas nos pusiera
la mascara de tristeza a todos los presentes…

domingo, 2 de diciembre de 2018

despedida (II)

Amé a una mujer de pasión diáfana
pero cuyo amor no mira hacia mi...
Diosa con hoyuelos y piel canela,
y mirada que en el espacio perdía su fin...

Pierdo mi esencia bajo la esperanza
de lo que en el mundo era afín,
y perdiendo la emoción no vana
me enfoco al precipicio tan ruin.

Es momento de la despedida aciaga.
No tiene caso seguir buscando un confín.
Se ha terminado la era fulana
y la entrada a los infiernos es pasquín...

sábado, 1 de diciembre de 2018

Despedida (I)

Cuando te conocí
eras pura y virginal,
en tu sonrisa de aurora
y tu mirada primaveral.

Ahora me doy cuenta
de cuanto te he idealizado
al punto en que, al espejo que miro
mi faz no he reconocido.

Y no me reconozco
porque no te he reconocido
sino como un fantasma sepulcral
de los ideales a los que he mentido.

Ahora ha caído el telón.
Mi vida se ha cerrado.
Sobre el otoñal viento de los cerezos
comienzo el camino elaborado...

jueves, 15 de noviembre de 2018

...Y te conocí...

Te conocí. Y mi vida cambió.
Fuiste la brisa que movió mis anhelos. La suave llama de un sentimiento que, bruscamente, me hizo mirar hacia otro lado e ignorar mis miedos. El anhelo que mi corazón buscó durante tanto tiempo en que no miré detrás de la puerta, para simplemente voltear y por el que mis suspiros allanaron la lejanía de un horizonte que sin embargo se hendía en el horizonte de mis desvelos. Eras un milagro. Eras mi vivir por el que trémulo inicie mi nuevo trajinar. Fuiste mi nueva soledad. Una mitad que no se completó jamás. La rueca de un final que al fin llegó. El pensamiento que no quiso irse. La palabra que se quedó.
Me obligaste a ir por el mundo con nuevos ojos, caminando de la mano de un intenso frío que calaba el alma. La historia que se reescribió entre mis dedos y que daba a las sensaciones un nuevo vibrar. Mi cama silente te extraño sin conocerte. La rosa que compré y que nunca tuvo destinataria. La barca que estuvo atracada siempre en un muelle solitario esperando latente tu dulce paseo entre las vibrantes olas de mi regocijo.
Me entendí mejor sin ti pero siempre hiciste falta. En cada charla frente de un café humeante que platicaba conmigo. El sueño que siempre volvería a mi para atormentarme por no poder ser el destino final que tu destino aguardaba. Fuiste el alguien que mi corazón esperaba para ser feliz. Volviste sobre mis pasos y le diste brillo a la sonrisa de mi entonación. El cobijo para la frialdad de mi vacío. La llana esperanza de un soñador que moría en cada silencio tuyo. En cada ausencia que taladraba mis memorias. El objeto que hubiera llenado de luz mi habitación. Y el duende que me acompañaba y que hace mucho se fue, antes de irse, solo murmuro en el espacio de tu sombra… dulcemente… tu nombre. Solo tu nombre.

El día que el Amor tocó mi timbre se encontró con que tu no habías acudido a la cita. Y se estampó de lleno en mi figura, esperando con ello que como faro mi cabeza llamara a la tuya. Y con tan solo esperar una palabra tuya. Un desliz. Una mirada. Solo recibí el tenue silbido del silencio que siempre nos acompañó en cada paso. Mi corazón cantó entonces la más dulce melodía que de él pudiera salir. Y cuando hubo terminado la sintonía de mi soñar se montó en un avioncito de papel. Sin una dirección al cuál enviarlo voló en la incertidumbre pero con la certeza de que nunca te podría cantar al oído y tarde o temprano posaría en el piso hasta que la lluvia diluyera la última gota de esperanza en que por lo menos, una vez en tu vida, la oyeras…

martes, 13 de noviembre de 2018

Retrato de Dante por Andrea del Castagno

El retrato de Dante realizado por el pintor italiano Andrea del Castagno pertenece a una serie de frescos (que el pintor hiciera con colaboración de Filippo Carducci) llamados Personajes ilustres para la Villa Carducci en Legnaia.
Data de cerca del 1450.
La técnica es de fresco transferida a madera.
Su actual ubicación es en la Galería Uffizi.

Mide 250x154 cm.

lunes, 8 de octubre de 2018

La loba... (Escrito corregido)

Esa chica lo había impresionado lo suficiente para provocar el cómico infortunio. Una pequeña morena enfundada en una minifalda negra, que no dejaba nada a la imaginación, de torneadas piernas, cuyos tobillos se perdían dentro de unos patines negros, que nada tenían de aquellos viejos patines de dos ejes, y cuya estética era mucho más sencilla que estos modelos de un eje. Su cabello largo y lacio de color negro armonizaba con esos grandes ojos cafés obscuros, labios pequeños y mentón delgado, que le daban una imponente presencia, y que rivalizaban con el pequeño cuello, tan frágil. Pero lo que lo distrajo lo suficiente para estrellarse de improviso con aquel enorme tronco, causándole una ligera cortada en la frente, fue la ombliguera de color blanco, que escondía aquellos pechos preciosos, que invitaban a tantos placeres prohibidos y que habrían provocado, seguramente, aún mas accidentes como el de ese momento. Atontado por el golpe, su mente se despejo de inmediato al ver a la voluptuosa joven, que lejos de irse, se encontraba a su lado, ofreciéndole la mano amistosamente, y con un dejo en su bello rostro, de preocupación por lo sucedido; era lógico, pues iba patinando muy cerca.

—¿Te sientes bien? Inquirió con un timbre de voz que enloqueció el corazón del joven tirado, cuyo pensamiento “de verdad es una diosa” dominaba desde hacía un rato en su cabeza, y oírla alecciono ese pensamiento, haciéndolo verdad completa. Todo tonto, respondió como pudo.

—Creo que sí.. De… de todos modos, así camino yo—. La respuesta, lejos de parecer idiota, como en realidad era, hizo alojar una sonrisa en la joven, que a el le pareció la gloria de la vida. 

—Ven, levántate— fue la respuesta—

—Perdona, no fue mi intención molestarte—contesto el golpeado chico, que parecía lleno de vida, tratando de ocultar el terrible dolor de cabeza que tenía por culpa del golpe y que ocultaba para no verse ridículo ante la chica. Ella, después de ayudarlo a levantarse, hizo un ademán con la mano en señal de despedida, como si se conocieran, y se encamino presta a volver a su ocupación de momento...

La escena cambió drásticamente: un enorme camión tractor dio la vuelta intempestivamente en el momento en que ella bajaba la banqueta para seguir su recorrido normal. El chico no tuvo tiempo de gritarle, o de correr para salvarla. Solo vio el manchón pasar donde unos segundos antes había una joven patinando. Algunas personas que habían visto todo, vieron con terror la pesadilla, esperando lo peor. Nada. El camionero no se dio jamás cuenta de lo sucedido, por lo que siguió su jornada como si nada. En la calle, no había rastro de la joven, no había sangre, no había indicio alguno de que hubiera una joven atropellada. Solo el joven, en su búsqueda de la chica, se dio cuenta de que un zorro con una raya en medio de color plata corría de la escena, dejando atrás de su camino abandonados unos patines de un solo eje, y una ombliguera blanca como recuerdo de lo que fue en su momento...