domingo, 26 de mayo de 2013

Océanos del tiempo..

A la mitad de la calle, puedo observarla perfectamente, pero sólo estando justo enfrente: una estructura de tan sencilla manufactura que ciertamente no esperaría que fuera algún tipo de iglesia; mucho menos aquella que he venido a buscar desde tan lejos. No ha cambiado mucho el callejón.
Intento adentrarme pero hay un pequeño grupo de turistas tomando fotografías y observando el arte colgado de las paredes. Desde afuera puedo observar el cuadro de un tal Raffaello Sorbi a un costado, pero prefiero esperar un poco. No se ve que puedan venir más turistas, así que bien podría esperar a que salgan estos y poder tener un tiempo en soledad allí adentro.
Después de unos minutos comienzan a salir. Estoy fumando un cigarrillo y ya he echado un ojo, y mientras vigilaba, comí en el pequeño local al lado de la iglesia, Da Vinattier, la Schiacciata, una especie de pan plano cubierto con hierbas, y en este caso con mortadela. La receta básica al parecer proviene de los antiguos Etruscos o griegos y es considerado ahora una delicia del lugar. Tiene parentesco con la pizza, pero lo que siempre me ha encantado son los "buchi" en ella. Cuando ya el último turista sale de la Chiesa yo también he terminado mi aperitivo.
Dos hileras con unas cuantas bancas y el nicho al lado, una de las razones para venir desde la Ciudad de México hasta esta, mi tierra, mi mundo original.

"SOTTO QUESTO ALTARE
FOLCO PORTINARI
CONSTRUI LA TOMBA
DI FAMIGLIA 
L´8 GIUGNO 1291
VI EU SEPOLTA
BEATRICE PORTINARI"

Y abajo de esta leyenda:

"PIETRA TOMBALE
DI
BEATRICE PORTINARI"

 "Bajo este altar Folco Portinari construyó la tumba familiar. El 8 de Junio de 1291 fue enterrada Beatriz Portinari"; "Lapida sepulcral de Beatriz Portinari".

Me siento imbuido de muchos sentimientos. He viajado por un océano de tiempos y maravillas; muchas vidas me ha tocado salir adelante como he podido, sólo para poder llegar a este instante que el destino me tenía deparado, porque Dios lo desea así. y yo, su humilde siervo, me sirvo de esta oportunidad soñada para llegar a ti aquí, al lugar de tu eterno reposo. Dejo la rosa que planté y cuide durante un tiempo para que estuviera lista: para que llegara a su lugar final. Y mientras te lloro inconsolable, porque no he hallado forma de olvidarte jamás, ni lo haré hasta que llegue el momento en que mi castigo termine y pueda reunirme, por fin, contigo, me pongo mi pequeño gorro rojo, el que pedí cuidaran hasta mi regreso, para que me vieras de nuevo tal como me conociste, mi amada. Mi musa. Este sombrero moderno de paja solo me parecía estorboso y horrible, como los tiempos modernos que no tuviste la fortuna de ver.
Hago una reverencia y te saludo imaginándote de pie, traviesa, con el vestido rojo que se ha quedado impregnado en mi mente. Esta ciudad que me rechazo a mí, su gran estrella, no me tendrá jamás pero por lo menos han cuidado bien de ti . Más les vale o el castigo divino hubiera destruido desde sus raíces este lugar. Por lo menos eso esperaría y bien pudieran cumplir mi cometido.
Basta ya de elucubraciones extrañas, amor mío. Podré ahora venir cuando lo quiera. Te iré leyendo todos los poemas que he escrito alrededor de estos siglos en que el peregrinaje que Él, el mas Alto, me pidiera, para dar razón y constancia del mensaje que tu amor despierto en mí desató sobre este mundo, que necesita, más que nunca, mi mensaje. Pronto estaré contigo. Mientras te hablaré de tantas cosas. Todo lo que este mundo ha descubierto, todo lo que he aprendido. Cuando llegue a tu presencia, dulce ángel bienaventurado, seré un poco más sabio...

jueves, 25 de abril de 2013

María...


No podia dormir pensando en Ella. Diosa eterna de lo impío, me ofrecía la salvación a través de sus ojos. Apenas ayer la había conocido, pintando en la vieja zona rosa. Desenfadada con una sonrisa plena, su mirada se poso en mí y cambio mi mundo. No teniendo otro pretexto que pudiera servir a mis designios, me detuve con el propósito falso de preguntar para obtener alguno de sus cuadros. Falso porque me encantaba el arte que de ella emanaba, pero estaba en ese instante, en ese lugar del mundo, destinado a hablar, aunque fuera unos minutos, con ella.
Pregunte al azar por una de sus pinturas. Su rostro se ilumino y esbozando aún más su sonrisa plena, me saludo y comenzó a comentar acerca de los precios. Yo perdía cada palabra en cuanto llegaban a mi mente, perdiendome en la naturaleza sombría de mi baja concentración, pues un solo objetivo dibujaba mi vida. Así era: seguía su mirada, que tanto me mantenía hipnotizado. Su voz delgada parecía susurrar mil y un promesas de un cielo que, hasta ese momento, desconocía. No importaba nada. Solo ella.
Finalmente, gastando una parte del dinero destinado a gastos del mes, adquirí uno de esos cuadros que tanto la evocarían para mí. la pintura hablaría conmigo. Me contaría su historia. Yo imaginaria en la plática cada trazo, su rostro totalmente enfocado en crear. Su tierna y luce mirada avocada a cada pincelazo, a cada rincón donde pudiera estar una línea de pintura. El cuadro me hablaría de ella. Y yo así la amaría. Completa. Eterna.
Me levante. No podría seguir durmiendo. Tendría que encontrar una forma de irme acercando. El tiempo tal vez estaría de mi lado. Ahora la vida me ofrecía una oportunidad y sólo necesitaba hacer lo indicado para que el premio a mi tenacidad fueran esos ojos. Ya habia dado los primeros pasos y el tener que salir de mi habitual estado de melancolía aletargaba mis sentidos, pero ella valia cada momento que la vida me brindara para pelear como jamás lo hiciera con nadie. Dios sería mi testigo.
Había obtenido más de lo que había obtenido al iniciar aquella titánica empresa. Conseguí una sonrisa sólo para mí. Era mía y nadie jamás podría quitarla de mi alma, donde quedo tatuada por siempre. Y por una vez, sólo por una vez, recorrí los nueve cielos empíreos que aquel gran maestro plasmara a través de palabras más dulces que las mías, en un nuevo estilo que definiría al mundo por la eternidad, todo en un brevísimo instante, pasando solo por la profunda intimidación y amor que emanaba de aquellos profundos ojos...
Feliz cumpleaños, espero te guste...

miércoles, 3 de abril de 2013

Estrechos...


La última vez que lo vi estaba allí, sentado, como si el mal tiempo no le afectara… como si la enorme borrasca que se acercaba no fuera capaz de romper su indomable voluntad. Él, que había resistido demasiadas cosas en la vida, se derrumbaba por la única derrota que no valía la pena pelear, simplemente porque no había forma de ganarle a la muerte. Tal vez si hubiera caminado unos pasos más para bordear la banca de piedra blanca rectangular hubiera visto a sus pies a su hijo muerto. Pero presintiendo precisamente ello, no quise, solo me quede allí, con un nudo en el corazón. Se veía tan tranquilo, tan sereno. Quizá el mar nos inspira esas sensaciones en esos momentos de profunda desesperación. Nunca he estado dentro de un dolor tan profundo como para saberlo, pero me pareció que la eternidad del horizonte fundiéndose con el mar me tranquilizaba y quería pensar que al viejo también… Casi toque su hombro, pero me pareció que era el momento ideal para que se perdiera por un rato allí, en sus meditaciones… después, sólo después, tendría que volver a la realidad… y yo me quedaría allí, a su lado, para evitar que tuviera distracción alguna… después de todo, se lo merecía por una vez en la vida… una paz absoluta…

Siete Sellos...


Hoy nació el mundo en tu mirada incólume, perversa. Hoy nació el mundo a partir de tus ojos que no pude callar con la bienaventuranza de la guerra que proclame. El cansancio por fin me ha vencido y te ha permitido recrearte en un elemento de la naturaleza más fuerte; algo con lo que yo, naturalmente, no podría jamás. Siete trompetas han hallado eco en las profundidades de mi alma y me han arrebatado el corazón ensangrentado de mis desmanes, oprimiéndolo lentamente contra el trirrostro sagrado. hoy ha comenzado aquello que no se puede detener. Ya el obispo negro comienza su tertulia mientras la danza de las eras se abate cada vez más cerca de mí.
Hoy ha nacido el mundo en tu exacerbante mirada, prenda mística, mano de Dios. Seduciendo a los hombres, envuelta en llamas, violencia pura. Así es como te encuentro. Extiendes tu mano sabedora de que no tiene caso seguir con el juego, pero aún así intentas manipularme. he perdido, claro esta, pero no me iré solo si la venia del eterno consigue un poco de redención, porque sabe que debes ser detenida cuanto antes; si el mundo se incendia solo Él será culpable. Truenos a la distancia, entre las tres líneas de lo intangible. Las tres hermanas solo pueden esperar la resolución de tu canto, gloriosa princesa. Solo esperar...
Hoy ha muerto la esperanza en tu pensamiento, calumniadora de las trece tribus. Líder de tu patria como eres preparas la guerra con el tridente más preciado. ya el ave se postra ante ti embelesada ante tu belleza. Aura engañada por la tibieza de tu exquisito entorno. Ante ti caerán los siete reinos. Ante ti se arrodillaran los 20 reyes principales y la que fue en su tiempo gloriosa senda no será más el manto de lo profano.
La bestia por fin ha salido debido a la ruina de tu presencia. Todo tiembla ante ella, por su violencia. Por su hedor. Ella generara y mantendrá la guerra que tu provocaste y la someterá a tus deseos por cuanto el destino te tenga en su trono principal, desfallecida la razón, negada mi existencia. Vagare en existencia sempiterna y pena absoluta a través de la costra pululante que tú dejes hasta que el nuevo juicio abarque el mundo entero y sus criaturas. Gritaré mi soledad y me dejare llevar por mi amor propio y la promesa de algo mejor.
Hoy nació el mundo en tu mirada incólume, perversa. Hoy te dejo los bosquejos de lo que pudo ser, tachoneados. Ya no observaremos el cielo y sus degradados. Dejamos de ver el mundo en su forma hace tanto tiempo que no nos preocuparemos más de la nítida memoria que este día muere conmigo: el día en que, por fin, dejaré de amarte...

martes, 26 de marzo de 2013

Evocaciones...


Voy caminando en una letanía como tantas por el camino que magno han traído hasta mí, seguros de que recorreré cada imagen tuya, cada sonido, cada vivencia que creara un vínculo eterno entre tu y yo, mi amante despechada, con tus callejones empedrados y tus historias grandilocuentes de vidas pasadas, cuando a lo lejos la oigo. Al principio es una melodía tenue, vil. incierta. Pero conforme mi corazón late más de prisa y se genera de nuevo en los dos la esperanza de un reencuentro, aprieto el paso, seguro pero intentando no parecer desesperado. por fortuna no hay carros que con sus aullidos desconcentren mi atención, dulce viajera de fondos sin sentidos, y es en esa evocación artrera cuando, al final del gran corredor que siempre lleva a todos a camino seguro, que la observo por primera ocasión. Un ángel solitario que lleva al viento su dulce tonada, una ya conocida por mi en mis diarios trajinares por este y otras ciudades buscando lo inefable, lo que me permita regresar a tí, una y otra vez para amarte con esa locura que solo el más tierno de los dementes podría hacer.
Enfundada en negro vestido, piel blanca como la luna que ha decidido acompañarnos en esta ocasión; cabello suelto, lacio, profundo como la marea violenta de una cascada de oscuridad. Ojos pícaros, expresivos. Y una mirada arrebatadora que daña aún en la distancia en la que se encuentra, encaramada en un tercer piso, edificio de azulejos que marcan el principio y el fin del ahora, que tienen mucho que contar acerca de mundo en que nacieron y aquel que les ha abierto como si de puertas se tratara, la protege, celoso. Agresivo. Aún así ella ha hallado forma de poder confrontarle con música. Y el viejo ha callado derrotado para permitirme, por una vez, dejar que la voz tan tierna atraviese mi alma y la magnifique una y otra vez con cada acto misericordioso de amor que ella ha despertado en mí. Ahora no te veo, ciudad bendita de lagos secos, cruel discernimiento que me evoca glorias pasadas. No… ahora ella es mi mundo, ella evoca todos aquellos fantasmas que vienen a mí, una y otra vez, como si se tratara de viejos conocidos. Vienen a contarme las glorias de que fueron objeto, supongo que para despertar en mí sentimientos y sensaciones malparidas. Pero no. Encuentran soledad y desprecio porque ahora, la nueva musa que contonea serenamente su cuerpo y cual sirena hipnotiza mi alma para ofrecerle el cruel tormento de que es esfera, cálido cielo de los nueve círculos en que se circunscribe para esperarme una y otra vez, por cuanto el barquero no quiera a mi verme, voltea y aún en la encrespada letanía que es el devenir de otras almas, logra perfectamente ubicarme. Es entonces cuando sonríe y me muestra un pedazo de su alma. Me muestro un poco mareado por las nuevas sensaciones mostradas a mí, pero intento no desvanecerme mientras busco formas de podermele acercar, vigilante, agresivo. me seduce tu eterna mirada: mirada de mil y un cambios, de ensoñaciones de un pasado que triunfa, de una escuela que se queda cada vez más encharcada en antiguas soluciones de sangre y muerte atadas, más no me importa. Te amo con solo un vistazo y solo eso importa, me temo.
voy separando de la realidad la fantasía anhelada para dejarla inerme, desnuda. Es entonces cuando cobro plena consciencia de mi mismo: tu tierno susurro me da en que pensar mientras me deleitas con las visiones del hombre que pude ser y el que he resultado y me supongo listo para enfrentar una nueva aventura a tu lado. Intento tomar tu mano inmortal pero no me dejas. Sé que siempre serás libre hasta de mí por lo que este amor inmenso se siente privilegiado de poder tenerte, por lo menos una sola ocasión, en tus brazos hasta la madrugada en que te vestirás para iniciarte en tus propias aventuras...

miércoles, 20 de marzo de 2013

Solo de memorias...


Solo de memorias vive el pasado
porque así lo exigió mi vida. Nada menos
que perder en cada instante el alma
ante tu incipiente amor, tan dulce. tan joven.
Y es sólo de recuerdos que mi fuego extingue
esa horrible sensación de inocuidad;  de vacío
que implica tener que recordarte
para que vivas de esa forma para siempre en mí.
para que no te vayas de aquí donde se te extraña.
Donde con ternura inaudita se te ama
y se te implica en una vida que no te pertenece.
Jugando con la brisa de los instantes
he podido construir desde palacios hasta montañas
siempre cuidando el no perderte de vista.
Pero siempre te escabulles hasta perderte
en la inmensidad de mi imaginación
para volverte musa, sortilegio. Para ser mía
en cada parada del autobús, en cada silbido
de este viento que te reclama a costa de mi vida.
Solo de memorias vives, mujer de arena
en la transparente mira de mi ensoñación
para perderte, inconclusa, trepidante
en la llama tenue de mi sibilante amor...

martes, 19 de marzo de 2013

Brisa en los callejones...


El vaho que es tu esencia me trastoca,
Amada ciudad; cruel Gorgona
Que deleitas tu ser en torturarme
Con cada detalle. Cada aroma. Cada presencia.

Vivo de ello. Pagando a cada instante
La distancia desde mi nacimiento,
Porque así me lo has exigido
Hasta el éxtasis de mi lejana muerte.

Más nunca finjo, desdeñosa amante.
Siempre se trata de ti. De volver a ti
En cada regazo. Cada historia
Que leo en los incesantes rostros sin vida.

Por qué los silencios que observo en la esquina
No se reflejan en los niños que crecen al día,
Llana sombra de mi niñez que amaga,
Mediante lágrimas, el milagro de tu existencia…

lunes, 18 de marzo de 2013

Encuentros...


No puedo dejar de mirarte mientras asistes a la inauguración. Aunque voy con mi amiga tu presencia ha desquiciado mi razón y no puedo más que voltear en cuanto mi interlocutora fija su vista en otro lado, hacia donde te encuentras. Nunca te había visto, es cierto, pero he quedado prendado de la naturaleza de Dios que provee a los hombres de las herramientas para su redención: hoy me doy cuenta de que el amor a primera vista existe y tiene tu nombre, cualquiera que este sea.
Hay demasiada gente en el vestíbulo del auditorio. Las puertas del museo se abrirán de par en par y podré ver después de tantos años el trabajo del Maestro. Estoy emocionado, pero una sensación vacua que no comprendo hacia la razón original de mi presencia en el Museo de artes y que recorre como una especie de escalofrío mi cuerpo me deja entrever que has removido las barreras: tu esencia de alguna forma me ha desquiciado y de no hallar una forma de no perderte para siempre al salir de la exposición, viviría aterrado en un espacio sin forma; en un estado incompleto ante la selva oscura que para mí esta reflejada en cada acera que recorro de esta, la que hasta verte por primera ocasión era la viva imagen de mi felicidad: mi amada ciudad.
De esta manera supongo los últimos instantes, las reflejadas esencias de mi desesperanza, dado este pensamiento que ya forma parte de mí desde siempre, lo que supongo ,e ha mantenido vivo pero me ha alejado de los demás: la infranqueable barrera que me supone dejar de ser, dejar de sufrir esta tortuosa existencia, para comenzar de nuevo desde cero. Eso me ha despertado el perfume de tu intoxicante belleza, la firma inigualable que despides entre la multitud que se ha quedado sin rostro: este milenario monstruo de diez mil cabezas que supone un dolor de cabeza, cada vez que llego a algún lugar donde un hecho importante este sucediéndose.
Y sin embargo, vuelvo una y otra vez al punto inflexible de mi tiempo: tu presencia en este lugar, ángel eterno de un sentimiento que se suponía extinguido en mi corazón y que ahora lo calienta poco a poco, rescatándolo de aquella existencia congelada en el vacío. la calidez de tu cercanía me enciende, me embota cada sentido, me hace sentir vivo. Y sin embargo es la primera vez que te veo. Ya recorrí el futuro a tu lado y todavía no me hallo más que en oníricos miasmas que corrompen mi alma. Estoy a una velocidad sorprendente y si no me detengo ahora mismo me estrellaré por siempre en un bucle que no podré solventar.
Y es, en este instante de concentración, que logro mover mi brazo, topándome con tus ojos que se acompañan con una gentil sonrisa al tiempo que respondes al haberte tocado, simplemente, el hombro...

jueves, 14 de marzo de 2013

Caída en gracia


Despertó poco a poco, mientras recuperaba lentamente la consciencia y la claridad de su desgracia se hacía cada vez más marcada. No sabía donde estaba y la oscuridad imperante no ayudaba a lograr el cometido de ver en donde lo habían dejado los ayudantes de la malvada criatura que deseaba venganza. Fue caminando poco a poco, mientras su corazón, latiendo cada vez más rápido, y su mente le indicaba que se trataba de alguna especie de almacén: una gran nave industrial abandonada a decir por el polvo y las telarañas acumuladas de años. Se imaginaba que no habría forma de prender las luces, pero lo intentó de cualquier manera, fracasando en su cometido. El frío comenzaba a aminorar la energía que si bien en ese momento no le era tan necesaria, si le serviría en cuanto supiera el propósito de dejarlo allí abandonado… a menos de que sus captores estuvieran allí, vigilándolo, riéndose de las circunstancias de su desesperada situación.
—¿Te gusta el lugar donde te he traído, humano?— Ahora sí reconocía la voz estridente y socarrona que le hablaba: era la condesa Elizabeth bathory. La mujer vampiro estaba en algún lado, viéndolo. Dejo de sentir frío, completamente aterrado por saberse en peligro de cualquier forma. —En este sitio nadie nos podrá interrumpir de ningún modo. Ya probaron tus horribles amigos ser un problema para mí. Pero aquí… ¿Quien podría encontrarte? Jajajajajajaja— Ahora la risa deformaba su bello rostro transformándolo en una mueca infernal—.
Raúl no se había movido mientras trataba de concentrarse y ubicar rápido el origen de la voz. Desde donde se encontraba no podría saberlo, pero intuía que en alguna parte alta o en el aire se encontraba. Eso no le dejaba espacio para huir libremente. Ella lo encontraría rápidamente al hallarse en terrenos más altos. Sin embargo, se ayudaría de la oscuridad para encontrar una zona donde pudiera revertir los papeles. Solo podía especular que ella a propósito le había dejado en un lugar al azar y le había dado la oportunidad de intentar escapar, para burlarse de él. Para cazarlo como a una rata, como un ser inferior. Si era así él la vería, si encontraba el escondite adecuado. Si ella, en cambio, lo estuviera observando escondida, sería inútil escapar, pero tenía que enfrentarlo.
—¿Donde te hallaras? ¿Crees que no podré encontrarte? Me darás lo que quiero y luego morirás humano. Y yo gobernaré este mundo como debió haber sido desde los inicios de mi vida como un ser supremo: como la única vampiro viva en estado libre. Cuando libere a mis hermanos seré su soberana. Yo, que he desafiado a todos para obtener más poder. Yo, que finalmente he hallado en el objeto que aún tienes el sueño de poder adquirir la habilidad de soportar el sol. Yo, que estoy a nada de convertirme en inmortal. Yo, ¡Una diosa!....
Si Raúl hubiera podido situarse de alguna forma en los niveles superiores del almacén, hubiera visto lo que tanto anhelaba: La Condesa estaba, efectivamente, volando por las alturas de la nave industrial, pero en ese momento estaba situada justo en el centro, volteando a cualquier lado donde un ruido, donde un movimiento delataran al chico. Él se encontraba en el ala norte, casi en la esquina. Los antiguos anaqueles gigantescos formaban un laberinto de pasillos angostos. La falta de luz, que dejaba entrar a la luna desde los grandes ventanales superiores permitía ver el amasijo de corredores con tenues sombras. No había forma de que Elizabeth pudiera hallarlo en esas condiciones, pues aunque estaba facultada para ver en la oscuridad, había demasiados puntos ciegos que no podría escudriñar sin descuidar los demás. Pero también hubiera podido ver aquellas sombras que se movían rápidamente fuera de la vista de la temible vampiro…
—Míralo de esta manera pequeño— Advertía la Condesa al aire para que Raúl pudiera escucharla claramente— Tú me darás lo que deseo. Y cuando lo hagas haré las cosas más fáciles para ti. Yo no te matare… Será mi hijo quien lo haga…
¿Hijo? ¿La vampiresa Elizabet Bathory tenía un hijo? ¿Como es que no lo sabía? En todo este tiempo jamás lo habia mencionado pero ningun libro decia algo de que ella hubiera tenido descendencia… Y eso lo aterró. El saber algo así no era para menos. ¿Cómo era? ¿Otro vampiro? ¿O algo peor? Tenía que salir de allí de inmediato…
Mientras recorría los pasillos del laberíntico almacén, oía claramente los gritos burlones de Bathory: claramente, con la vampiro suspendida en el aire, se antojaba imposible poder escapar de su presencia.
—¿Por qué piensas que podrás salir de esta, pequeña rata plebeya? Con tu muerte, alimentarás a mi hijo más allá de sus más locas pesadillas y seremos invencibles, ¡ja jajajajajajaja……!
—Se imaginaba demasiado tiempo tratando de esconderse del monstruo que había asesinado hacia rato a sus compañeros. La brutal masacre engendraría nuevos vampiros, todos leales a la Condesa sangrienta, por lo que él debía dar aviso… Raúl seguramente era la única persona viva en millas a la redonda. Tenía que llegar a un carro. Quizá la velocidad fuera una debilidad de las criaturas siniestras que le acosaban.
Solo faltaban unos cuantos metros. Pero no podía ir en línea recta, por fuerza tendría que rodear la planta eléctrica que escondía una puerta trasera que había alcanzado a vislumbrar por sobre las rejas. Seguramente daba a algún estacionamiento. Un buen auto, que le aseguraría una escapada rápida si lograba arrancarlo, ya que no contaba con las llaves. Solo necesitaba estar escondido lo suficiente para salir en silencio. Quizá en lo que encontraba como encender el auto, podría estar el tiempo suficiente en silencio hasta poder huir. Se reiría de sus intentos de asesinato y podría ir con la policía.¡Tenía una foto que demostraría que no estaba loco! Solo rogaba por que no le tocaran policías demasiado torpes. Ya tenía suficiente de oír gritos de terror y de macabras apariciones como para tener que soportar burlas y tachaduras de locura a quien era probablemente el único superviviente de planta Axelbund, sitio a donde había sido llevado.
—Diablos— pensaba —Si solo son unos metros. ¿Por qué tenían que ocultar la salida con esa estúpida maquinaria? Por suerte la oscuridad ayudaba en mucho. Pero teniendo en la cabeza todas esas supercherías de los cómics y películas, seguramente los vampiros tenían algún tipo de vista nocturna, por lo que para ellos podría parecer de día. U olfatos ultrasensibles. No sabía y eso le hacía ir más lento aún. Tratar de cubrirse con las máquinas, no darles tiempo a reaccionar ante algún ruido. Además, las sombras tan densas no ayudaban al avanzar, puesto que tenía que ir con tanta precaución que avanzaba un pequeño tramo en un periodo muy largo, entre lo que tentaba y luego avanzaba sin hacer muchos ruidos.
Alcanzo a ver la puerta de salida. Pero diviso algo más, mientras echaba un vistazo rápido y volvía a la relativa seguridad del rincón donde estaba. Le pareció ver a un tipo parado allí, con un traje. Lo vio muy rápido. ¿Sería un vampiro también él? No lo alcanzó a distinguir bien. Incluso le pareció no haber podido verle el rostro. Seguramente el terror y la adrenalina le jugaron una mala pasada. Volvió a asomarse, pero ya no había nada allí. No podía ser. Si había salido muy rápido el hombre, por fuerza habría hecho mucho ruido con la puerta. Y para salir del otro lado, hubiera tenido que pasar a su lado, por lo que, al verlo, Raúl lo hubiera jalado para advertirle del terrible peligro en el que se encontraría. O ¿realmente lo había visto? Tal vez estaba demasiado cansado….
El camino ahora estaba despejado y la puerta que le pareciera cerrada estaba semi abierta. Pero comenzó a sentir que alguien le miraba. Echo una ojeada por última vez, asegurándose de que nadie estuviera siguiéndolo. Nada. Entonces avanzo, lentamente. Estaba aterrado de que el sonido de su corazón fuera lo suficientemente fuerte como para alertar a la Condesa y sus vampiros convertidos. Hacía el menor ruido posible. Por fin llego a la puerta. Y mientras la abría, en el segundo que volteo para asegurarse de que no le seguían dentro del almacén, volvió a ver a la enigmática persona que había visto antes, junto a la puerta. Ahora tenía un poco más de tiempo. El corazón se le heló. Efectivamente ¡No tenía rostro! Estaba enfundado de un traje gris y mantenía la misma posición que cuando lo vio por primera vez. ¿Cómo era posible estar sin cara? El miedo era real, casi lloraba solo de la sensación. ¿También él lo estaba persiguiendo? ¿Por qué no lo atacaba? ¡Que horrible sentir esto, que taladraba el alma, como si un grito espantoso hubiera sido proferido de una madre muerta buscando a sus hijos! Ya no le importó el ruido, esa visión era más espantosa que tener que enfrentar a aquellos no muertos. Por lo Menos Bathory se reía, mostraba sentimientos u odio… pero esto que estaba en frente del él… ¿Qué podía mostrarle? Era una nada terrorífica…
—Seguramente ya conociste a mi hijo, humano— Alcanzo a ver a la Condesa hablar mientras seguía sobrevolando el almacen en su búsqueda. Todavía no lo localizaba, mientras corría hacia fuera. Ella continuo hablando y Raúl oía claramente. —¿Es un ente hermoso, no es así? Le han dicho de muchas formas en el pasado. Pero siempre ha sabido mantenerse fuera de los reflectores y dentro de las pesadillas de los niños de todo el mundo. Yo, su madre, lo he arropado para mostrarle la sangre que debe hacer correr en el mundo. Ahora le dicen Slender, pero no tienen idea de lo que realmente es. Por lo menos no los vivos…
A este punto Raúl se encontraba aterrado tratando de abrir un carro que estaba casi a la mitad del estacionamiento, mientras con la vista seguía la puerta, en espera de que el monstruo saliera en cualquier instante. Pero ya habían pasado varios segundos y nada. Bathory seguía con su charla…
—Solo puedes ver un atisbo de la naturaleza de mi hijo instantes antes de morir…
Se encendió la radio del carro de improviso. Pero solo era interferencia. Fue cuestión de un segundo. Volteo con la intención de correr sobre la carretera y allí estaba. Junto de él. Viéndolo sin ojos. Y mientras la vista se desvanecía y alcanzaba a ver como tentáculos salían de su espalda, comprendió lo que la Condesa Bathory hablaba. Ahora podía ver, antes de morir, la verdadera cara del Slender…
Al siguiente instante se encontraba en el piso. No alcanzaba a atinar como había llegado allí hasta que se encontró con la efigie de su Salvador en su lugar, frente del monstruo que solo estaba allí, quieto, como esperando. Ahora lo veía de lado: los monstruosos tentáculos; el rostro sin ojos ni boca ni nariz, solo una cabeza Blanca sin alguna otra forma ni orificio en ella. ¿Sería real? ¿Realmente una criatura así podría vivir, sin respirar? Pero al observar que desde la azotea de la nave industrial surgía la figura de Bathory, comprendió que ya no se encontraba en terrenos donde la lógica pudiera formar parte de tan tenebrosa historia.
Kain estaba listo para morir. Después de todo no podía dejar a su única familia, Raúl, morir en ese lugar. Pero él, que ya no formaba parte de la raza humana desde hacia mucho tiempo, pelearía contra la condesa y su vastago, al que solo había visto en dibujos de la época del oscurantismo… Slenderman estaba aquí. Sin embargo, no se movía. Por primera vez un ser humano había escapado de su toque de muerte y no hacia ningún movimiento. No ira. No vergüenza. Nada movía al imbatible  engendro.
   Jajajajajaja –kain volteo igual a ver a la doncella vampiro— ¿Realmente crees que con eso has evitado la muerte del humano, aberración? Solo la has pospuesto…
El Slender movió su cabeza, como si estuviera viendo a su madre. En realidad nadie podía saber si veía, así que la conjetura para no parecer demasiado bizarro el asunto era dar por hecho lo hacía. Los tentáculos que salían de su espalda comenzaron a moverse  a un ritmo cada vez más rápido mientras su atención volvía a posarse en al hombre enfrente suyo.
   ¿Y quien te dijo que no lo he hecho? ¿Crees que estoy solo en esto?
Elizabeth Bathory frunció el ceño, enfadada. Ahora veía a los otros amigos de Kain sujetando los tentáculos de su hijo. Todas esas aberraciones que la naturaleza dotara de poder ahora se interponían entre ella, un vampiro de casi cuatrocientos años de edad, una verdadera heredera al trono del planeta. Su hijo era solo una herramienta para ese fin: un siervo perfecto, dotado de una lealtad absoluta y sin sentimientos que lo ataran a humano o criatura alguna. Sin duda la batalla terminaría por matarlo rápidamente, por lo que ella tendría, después de varias décadas, que ensuciarse las manos, pelear, para poder inclinar la balanza. Comenzó a bajar lentamente, como si se tratara de una sutil danza en la que ella era la protagonista. Todo se había detenido a su alrededor: su belleza inmortal cautivaba, pero los metahumanos entre ella y su hijo estaban en extrema alerta; no esperaban que rápido entrara en acción y su plan podía venirse abajo. El poder acumulado de varias vidas inclinaría la balanza a favor del vampiro y su hijo, la abominación, el demonio sin rostro.
Su baile duro una eternidad. Ciertamente una mujer tan Hermosa concentraba tanta atención y si encima era poderosa, el resultado era una concentración en ella absoluta. Cuando hubo tocado el piso, lentamente abrocho la parte frontal de su vestido a un costado, denostando sus hermosas piernas enfundadas en un pantalón de cuero, lo suficientemente holgado como para permitirle movimientos bruscos sin romperse. Se agacho un poco mientras colocaba el brazo izquierdo en posición frontal, doblando el antebrazo y usándolo como defensa y el brazo derecho desaparecía detrás de ella, quizá para no mostrar el movimiento de ataque. Levanto la vista y de repente un breve brillo en esos ojos color azul, cambió dramáticamente, volviéndose negros del todo, mostrando los dientes ya crecidos propios de un vampiro e iniciando un ataque fulgurante.
Por fortuna para ellos, el ataque no los tomaba desprevenidos. Los protocolos Van Helsing los ponía al tanto de la forma de pelea extrema de esta singular gladiadora, así que se turnaron, haciendo equipo, para sostener ataque y defensa contenidos. Osiris y el guardián se hacían cargo de esa forma de Elizabeth Bathory, mientras Kain sostenía su propio combate, esta vez ya a solas, contra el Slender. Raúl, el único humano allí, podía observar o levantarse y correr. Pero no podía dejar atrás a su hermano. Tenía que pensar rápido. ¿Cómo podría él, un simple mortal, sonar siquiera con enfrentarse al demonio máximo, o a su hijo, la maquina de matar perfecta, silenciosa?
—¡Corre, no te quedes parado allí! — Mientras kain le gritaba a su hermano, los tentaculos del Slender aprovecharon esa distracción y envolvieron rápidamente el cuerpo del oscuro guerrero. Pero aunque ahora estaba apresado de forma perfecta, nunca soltaron sus manos las manos del ente, por lo que los dos se encontraban presos uno del otro. —¿Crees que te dejare ir, engendro? Adonde voy iras conmigo…
El cuerpo de kain comenzo a iluminarse lentamente. A unos quinientos metros la condesa sangrienta lidiaba su propia batalla. Aunque era muy rápida, los dos metahumanos que estaban batallando en su contra también lo eran, aunque el origen de los poderes era diferente. Zarpazos y golpes eran lanzados y bloqueados perfectamente por cada parte, haciendo de esta una batalla ríspida, igual, aunque la ventaja claramente era de ella al tener dos contrincantes, lo que hacia equilibrar su lucha. Solo era cuestión  de ver quien daría el primer error y eso sería todo. Y todos se detuvieron un instante al ver lo que sucedia entre kain y Slenderman. Fue un solo instante que aprovecharon los dos guerreros, sabiendo lo que sucedería y tomando ventaja de que la condesa no. Osiris se apresto a apresarla con sus brazos impidiendole el movimiento de forma fluida, mientras el guardian los empujaba a los tres hacia donde se encontraban Kain y el engendro Slender.
—¡¿Que clase de sucia patraña es esta?!
—No la entenderías. Es por un bien mayor…
Raúl ya había avanzado unos cuantos metros y se atrevio a voltear. Ahora veía el cuadro de forma más general. Mientras Slenderman y sus tentaculos tenían completamente agarrado a su hermano, este se las había ingeniado para mantener también al monstruo agarrado, por si quisiera escapar. Y el cuerpo de kain había comenzado a brillar de forma cada vez más intensa. A unos metros, los otros dos hombres amigos de su hermano habían podido neutralizar por unos instantes a la mujer vamprio y ahora todos se acercaban a kain, lo que implicaba que sin duda algo pasaría. ¿Tal vez alguna especie de bomba o algo así? No lo sabía. Sin darse cuenta había regresado sobre sus pasos unos cuantos metros, por lo que la ahora brillante faz de kain le permitia ver claramente sus facciones.
—¡Vete de aquí de inmediato! Este lugar va a estallar con todos aquí— grito el mayor de los dos hermanos.
—¡¿Qué?! ¡Sueltenme, se los exijo de inmediato! ¡Ustedes saben con quien demonios estan tratando miserables plebeyos!— Grito la Condesa, tratando inutilmente de liberarse, puesto que ahora ya también el guardian, seguro de que estaban a la distancia adecuada, también ayudaba a apresarla, junto con Osiris, con sus brazos. Ni su fuerza se equiparaba a la de los dos guerreros juntos
—¡Tranquila su majestad! ¡Usted va donde nosotros!
—¡Nooooooooo!— Bathory solo atino a voltear a ver a su hijo. Una criatura que ni en ese, su momento de derrota, mostraba sentimiento alguno. Supondría, en esos breves instantes, que a su manera se estaba despidiendo de su madre…
—Cuídate mucho Rula… no le cuentes a mama en qué me convertí— Raúl solo atino a ver algo que parecía una lagrima en el rostro de quien jamás había sido una persona cariñosa.
Acto seguido, el resplandor le impidió poder observar de manera fehaciente las facciones de su hermano. Entonces Raúl corrió todo lo que pudo, sabiendo que no era una Buena señal ese brillo. Y cuando considero estar a una distancia adecuada, solo entonces, volteo. Ahora toda la zona de la Antigua nave industrial estaba sumergida en una especial de esfera brillante, enceguecedora. Tapándose los ojos un poco pudo ver que en realidad no se trataba de una explosión como tal, sino, ta vez, de lo contrario: en un murmullo silencioso, la esfera se tragaba ese pedazo de mundo junto con aquellos seres de pesadilla. Habían sido, tres de ellos, héroes al final, salvando su vida a cambio de un frugal sacrificio: la suya. Todo por un amor de hermanos que concedió su abrazo hasta ese momento. El espectáculo solo duro unos instantes y en un momento determinado, la esfera se consumió rápidamente en sí misma hasta que desapareció. Ahora no quedaba nada del lugar. Solo tierra quemada y una sensación de vacío que se asemejaban al corazón del joven que lo presenciara todo.
—Adios Kain…
No tardaría en amanecer. Sería mejor retomar el camino y llegar a la carretera. Sin duda algún carro o camión lo llevaría lejos de allí, lejos de la maldición de su familia que, al final, lo había salvado en la forma de su hermano, mientras la cruenta letanía enfocaba sus débiles tonadas para nunca más volver a ser entonada…

jueves, 28 de febrero de 2013

En la distancia...


Hola de nuevo. Hace mucho no te escribo nada, aunque en esta ocasión no será distinto: no, esta vez te hablo para compartir algo contigo aquí, en la distancia. Y aunque nunca lo leerás y nunca sabrás que escribí esto para ti, sirve para desahogar mi corazón.
¡Qué bien se siente volver a sentir mariposas en el estómago! Y como siempre en mi caso, se trata de un platónico gusto. Pero es bonito sentir de nuevo, después de todo lo que me costó sacarte de mi corazón. Aunque nunca saldrás de mi vida. Porque te amé demasiado. Y ahora, ya lejano el recuerdo de todo lo que te quise, una chica vuelve a robarse mi corazón, aunque esta vez es solo el gusto el que manipula cada sentido y sensación. Solo la veo una vez a la semana, pero es el rato más agradable de toda la semana. Y le hablo muy poquito, pero… ¡Que delicioso es hablarle solamente!
¿Sabes? Esta vez no haré las cosas como siempre las hago. Eso lo aprendí de todo lo que me sucedió contigo. Esta vez solo disfrutaré sin saber que me depara el destino. Porque no tengo el alma para soportar que mi alma vuelva a fragmentarse como me paso contigo. No… me gusta mucho la chica, pero estoy bien conmigo, intentando volver a una parte de mí que no ha podido despertar de forma adecuada.
Iré en la distancia lentamente, disfrutando del paisaje, puesto que la vida me ofrece cosas distintas cada vez. Te doy las gracias. Porque no te volveré a ver jamás, espero Dios me ayude en eso y mi vida, que lentamente ha tomado un rumbo satisfactorio, me premia y a veces me jode, pero a final de cuentas es mi vida. Soy yo. Tomaré las cosas con calma y aún esos dos odios que revuelven mi estómago y fenecen en la prontitud del tiempo que nos envejece, serán rejuvenecidos, porque no pienso dejarlos. Son ahora ya parte de mí. Y con respecto a ella… bueno… ella seguirá su vida y yo solamente seguiré viéndola una vez a la semana, dispuesto a saborear cada instante, a disfrutar de su agradable compañía y me llevare mi tiempo en intentar arreglar lo descompuesto que sigo para volver a tomar la rienda total de mi vida…

lunes, 4 de febrero de 2013

Inacabado...


Quiebras mi espíritu con las últimas palabras que te oigo decir. Y eso que intentaste ser lo más suave posible, pero tu carácter te traiciono al final. Incluso lo vi un poco cómico, pero la situación no era para nada digna de siquiera la más leve sonrisa. Así eras tú simplemente. y te ibas para dejarme con una gran oquedad en el corazón y una llana melodía en el alma, una vieja y oscura cancioncilla que secaba dentro de mis memorias y se retiene en la ondulante ansiedad de mi esquizofrénica decisión de permitirte semejante acción.
Eres el paraguas de mi vida: una sencilla pero solemne red de complejas melodías que iluminan mi vida una y otra vez, por cuanto el barquero me perdone otro poco y me permita dar uno pasos más. Llenaste mi vida de satisfacciones, mientras te apoderabas sutilmente de mis emociones a tu antojo. Y me permito dar esa valoración debido a tus actitudes: siempre se tenían que hacer las cosas a tu manera. Y si uno no participaba, pues tú hacías las cosas igual, a tu manera. El chiste es que no se podía opinar.
Así que esta relación se reducía a tu participación en ella. Yo solo tendría que ser un observador. Y si yo intentaba adaptarme a tus desplantes y a tu forma tan honesta de hacer las cosas, tú ni siquiera hacías el intento por adaptarte a mí. Y siempre justificabas todo diciendo que así eras tú. Así las cosas, tu no podías adaptarte; evolucionar. Pero los demás si tenían la obligación de adaptarse a ti, porque así tenía se según el libro de tu vida.
Yo te amaba de esa forma. Te conocí siendo así y no había manera de librarme de la cruel tormenta que era tu libertad impuesta. Pero estábamos destinados a no quedarnos juntos. Tú no lo permitirías de ninguna forma a menos que yo aceptara el papel de títere malsano. Sabía que al final tú me dejarías justificando de nuevo tus acciones con la letanía de tu personalidad incambiable. Esta ves, sin embargo, te topaste con un detalle que no habías previsto: que yo, desde hacía tiempo, estaba preparado para tus argumentos. Por mucho que el corazón, delicada extensión de mi alma, pudiera aceptar el hecho, dolías. Y mucho. Aún así, con todo, esa realidad había creado hace tiempo un vacío empático del que ya no había podido librarme. Por ello tu partida dejaba un gran vacío, pero este no era tan grande como el que ya existía, adyacente, paralelo.
Con ello no contabas. Estabas tan segura de que te pertenecía que no previste que yo adquiriera, gracias, principalmente, a tus arrogantes acciones, vida propia con el tiempo. y ahora, cuando pensabas dejarme y que te rogara, resultaba que yo, previniendo el hecho y sabedor de la mejoría que vendría con tu distancia, que yo, el débil, era el que te dejaba a ti. Y no lo soportaste. En ese instante, tu propio y gigantesco ego te hizo creer que en realidad si me amabas; que ahora estabas dispuesto a hacer los cambios que se requerían. Pero en realidad era un engaño: simplemente no estas hecha para que alguien te despreciara. Y eso en cuestión de segundos te enloqueció. Intentaste suavizar las cosas, pero terminaste despotricando que yo volvería a ti. Que daría mi vida a cambio de que volviéramos a la sibilante rutina que me habías impuesto por tanto tiempo. Y te fuiste caminando. Pero sonreía yo, al final, triunfante, porque aún si mi corazón estaba roto, porque te amaba de cualquier forma, mi alma podría soportar hasta que el tiempo milagrosamente curara la herida. Y mientras, la cancioncilla que surgía dentro de mis recuerdos sonaría, como la trompeta que daría pie a una nueva eternidad…

lunes, 21 de enero de 2013

Brisa Lunar (I)


Y entonces llegó. La suave brisa que la luna exhibe cuando viene a visitarme, llego al Palacio de mi memoria, justo en los instantes en que mi dulce Rafaela se encontraba levantando las pesadas columnas de la mansión principal.
Dado que su capacidad para volar excede por mucho los milagros que le he visto realizar en el nombre del poder más alto que nos embiste con su calor de luz, he encontrado gratificante solo sentarme en uno de los bancos aledaños de la gran casa, mientras una y otra vez mi Ángel hace labores de limpieza. Nunca hace calor aquí,  mientras la brisa lunar había llegado hacía meses y proporcionaba un confort nunca antes sentido por mí. Pero lo verdaderamente increíble es que Rafaela también lo sentía y eso la llenaba de alegría y gozo. Incluso, me contó que una ocasión platicaron las dos.
Me hablaba de su tenue figura. De su risa juvenil y de su emprendedora calidez. Eso me llenaba de curiosidad debido a que jamás había oído hablar de otro personaje que no fueran aquellos creados por mi -fértil a momentos- imaginación. Y trataba en vano de imaginarme a aquel ser que ahora compartía algo con mi curadora. Simplemente no podía. Y me llenaba de frustración, sensación que inmediatamente desaparecía al ser rodeado por el murmullo de su plática.
Pero ahora estaba allí. Y lentamente la brisa se arremolinaba frente de mí, creando una niebla espesa en un pequeño espacio, mientras tomaba forma. Forma humana. Rafaela se apresuró a colocar la columna que en ese momento levantaba, para poder asistir, a mi lado, al nacimiento de una nueva figura en el panteón de mis designios.
Cuando la niebla terminó de formarse, podía ver de forma nítida la efigie humana que pertenecía a la luna. Una hermosa joven de tez morena y tierna sonrisa. Me hizo una reverencia, lo que me sonrojo. Rafaela sonrió complacida y feliz porque ahora ella haría las presentaciones y conocería a su nueva compañera de juegos. Una tenue luz se dibujaba alrededor de ella, como una especie de aura protectora, aunque no había nada de que preocuparse. Mi Palacio de la Memoria es sagrado. Solo yo puedo destruirlo a voluntad. Aunque alguna vez hubo alguien que pudo obtener ese poder, con el paso del tiempo este volvió pleno, arrogante. Sugerente. Brillante. Y ella era una invitada no mía, pero gozaba de la venía de la salvadora de este humano que soñaba en grandes llanuras en un lugar que siempre poseía a la noche, un lugar donde la luna siempre podría brillar plena para que la brisa pudiera pasear en ella. Un lugar donde alguna ocasión en que yo entrara y estuviera por aquí paseando y platicando con mi protectora, pudiéramos platicar de desiertos silentes y paisajes alucinados por la severa prisa de quien lo espera todo…

lunes, 31 de diciembre de 2012

Reflexiones para la aventurera del mundo...

Ira. Venganza. Sinsabor. Amargura. De los pies a la cabeza, por cuanto mi respiración indica, el fúnebre pensamiento que de mí resucita la ensoñación de mi presente, no puede evitar preguntarse, aún en este estado hiriente: ¿podrá ser que del mundo aventurero pueda ser, por más que odio de mi corazón salga hacia él, silente? Y mientras observo la ensoñadora Luna que me muestra nuevos caminos, sonrió con poca libertad, al saber que de mí saldrán palabras nuevas, vientos distintos, si comienzo un nuevo ciclo...
Dedicado a mi nueva amiga, Begito..brisa lunar... Una nueva aventura... un mundo de luz en mi universo oscuro...

domingo, 16 de diciembre de 2012

Las dos tumbas de Dante Alighieri...

La tumba de Dante Alighieri

Si viajas a Florencia y visitas la Basílica de la Santa Cruz encontrarás las tumbas de grandes de la historia… pero te encontraras con una sorpresa: la Tumba de dante Alighieri, el más grande poeta italiano de la historia.

http://www.flickriver.com/photos/mynth/2663986424/

Seguramente, si sabes algo de la historia del florentino, sabrás que fue exiliado de por vida de Florencia, so pena de muerte si pisaba la ciudad… y te preguntarás: ¿Cómo es que su tumba está aquí… y la respuesta es simple: su cuerpo no está aquí….
Esta tumba en particular es lo que llaman un Cenotafio. Se trata de una tumba vacía, un monumento de carácter fúnebre en  honor de una persona o personas –en este caso, se trata de Dante Alighieri, de tipo simbólico. La palabra viene del griego Kenos que significa “vacío” y thapos, que significa “tumba”…
 La verdadera tumba de Dante está en Rávena, una ciudad al norte de Italia....

En esta página en particular, podrán encontrar un poquito más de información sobre la construcción de esta tumba… http://eltranshiveriano.wordpress.com/2008/08/11/ravenna-tumba-de-dante/


http://rodrienbologna.blogspot.mx/2012/05/un-dia-en-ravenna.html
http://erasmusu.com/en/erasmus-ravenna/erasmus-photos/tumba-de-dante-114334

Nota: las fotos no son de mi autoría, al pie de cada una pongo la página de donde las saque, solo tienen carácter informativo, no de lucro…

viernes, 16 de noviembre de 2012

Dolce Stil Novo (I)...


“Diosa inclemente que por alabanza añora
La soledad impía de quien le arrebata honor,
Escucha mi súplica escalar los peldaños
Del que te manifiesta amor”.
Así me propuse hablar con la doncella
De quien en mi corazón arrebatos coloca
Para que con el fervor con el que le sigo pista
Pudiera dar con la gentil señora.
Después de días de búsqueda
Al fin pude dar con semejante Diosa
Sólo para observar la dialéctica de mi alma,
Mientras, fundido mi corazón en sino oscuro
Dictaba la sinsabor de mi desesperanza.
Impulsándome, pues, la virtud de la instancia
A quien los Discípulos evocan en la firme ultranza
Me mostraba la labor que, fidedigna de mi amor
Me instruía en el fragor de mil batallas
Para despertar, querido lector, los cruentos relatos
Que de mi memoria huella instalan.
La gran señora, piadosa, pura, mostrabase plena
De la dulce mezcla de los nueve reinos
Mientras mi oprobio sentido pleno
Daba fe en una y mil pausas…

domingo, 11 de noviembre de 2012

Overture


As the smoke slowly faded, the figure stood naked. Height of 1.64 meters, the burly man had looked very sturdy, but confused, not knowing how he got here or who was the voice that spoke to him, only managed to remain provocative, arrogant. Although he was scared, he was a soldier and his king would not run away from it.
'I told you not to move, young soldier. The voice spoke perfect-Old Persian have no idea where you are or what purpose will fulfill here, but will be glorious for you and the others who have been "stolen" from their places of origin.
- Who are you? Bears waking the fury of Anusiya, bringing me to a place I am not with my family? Did you know well that your death is what you've earned as are?
-Quiet, warrior. Not sure where you are or if you die. But do not worry. These friends. We just want to make you an offer. You'll have some time to think though you can not leave here. If you accept the gift, the glory will cover you and your ancestors. If you refuse, you will simply return to where you belong.
The proud mercenary reasons and did not understand. He had begun to seek, in the darkness, in terror, an exit. The light illuminating the center of the room had stopped cause tranquility, as he realized that it was not natural. There was a hole in the roof! The gods were playing a joke ... or was it the work of Ahriman. Surely Zahhak was setting a trap and was in some kind of purgatory, although not imagine why: he was a good husband and fervent soldier. Anyway groping, until he realized that there was no escape. Then he began to cry. The voice was silent. Perhaps the devil he was doing this he was having fun at his expense, so I try to calm down. I would not give that pleasure. The, for years, had been a Anusiya very proud of his lineage and his king would be proud of him.
- Quiet soldier. You are speaking the truth-was someone else with him. What kind of magic was this? - Just relax. I think I can explain everything, if you calm down and give me your word that you will not make any attempt to escape. Fulfil your word to free if you do not accept the offer. And I think, the most noted, asked to speak with you personally.
From the shadows emerged. Then the warrior could see clearly through the magical sun, amid the place, who would speak that way. And he acknowledged. It was him. He brought his characteristic armor, metallic leather lined. Although noticed that, unlike traditional colors Greeks this armor was black. From the greaves and sandals. The skirt was loose strips of black leather too intense. The breastplate and back also black, white complexion magnify man standing before him. But the shield, one of a kind, made just for the son of the Goddess by Vulcan, confirmed his thoughts. He immediately bowed to pay respect to that of the light feet that spoke of both the legends of his people, the mighty warrior, Ἀχιλλεύς Αἰακίδης.
I see you recognize me, fearful Athanatoi. Then you will know that my words are true. Come, let's talk and see the wise decision of my words and I'm sure that we will reach an agreement. What's your name?
- Megistias, Alfeocenis son, lomarka Corinth campaign.
- Well. Conversemos, young warrior ...

As soon as they heard the whispers in the shadows of the place. Whoever was in that kind of interrogation knew that there, in the dark, two men off the charts were talking in a language that only they understand: the war. But above all, they knew that this was the start of something big.
And they urged the eleven men in the room sounds. This window on top of the interrogation area, covered by a special glass that camuflajeaba to blend into the shadows of the great hall which was the eye of the storm at the time, was not only a place to perform these practices . No ... went beyond that. The gray circle on the floor was just the visible part of a gigantic machine that actually did what many men had desired, wanted and dreamed in the past two thousand years. They were masters of this, and thus fulfill the wishes of one who was far above them. The goddess that responded had given them a curse and were willing to sacrifice everything in pursuit of fulfilling its mandate, the bloodiest way possible.
-Lebbeus ... everything goes according to the minutes. What else would you suggest that? - Matthew, the man sat frowning while crossing the left leg in the opposite direction indicated. Lebbeus, who was turning his back looking down, as if he knew where were those in the celestial room, did not move as they responded.
-Calm your cravings Matthew. - Turning now to confront his accuser. The other men in the room located just watched. Soon we will have ready-to these men. Then we can start the discussion. We have lived long enough to know that this is the way, do not understand why it bothers you so much ...
-It bothers me because time has passed and we are just glimpsing the nature of our actions. It bothers me that we have not taken the necessary steps to initiate discussion of Malachi. It bothers me that ...
-Silence-Simon broke the dialogue, always serious. His beard was long since disappeared, but the bulk of his eyebrows was his trademark. Has sounded the alarm. Akilleus has finished its work. Ábranle the door, we want you to know .... Megistias

Obertura...


Mientras el humo se desvanecía lentamente, la figura desnuda se levantaba. De 1.64 metros de estatura, el fornido hombrecillo tenía pinta muy recia, pero confundido por no saber cómo había llegado aquí ni quien era aquella voz que le hablaba, solo atinaba a permanecer provocador, arrogante. Aunque estaba asustado, era un soldado y su rey no andaría lejos de él.
—Ya te dije que no te muevas, joven soldado. —La voz hablaba un perfecto persa antiguo—No tienes idea de en donde te encuentras o que propósito cumplirás aquí, pero será glorioso para ti y los otros que han sido “robados” de sus lugares de origen.
— ¿Quién eres? Osas despertar la furia de los Anusiya, trayéndome a un lugar que no es junto a mi familia? ¿Acaso sabes bien que tu sentencia de muerte es lo que has ganado en cuanto te encuentren?
—Calma, guerrero. No sabes en donde te encuentras o si puedes morir. Pero no te preocupes. Estas entre amigos. Solo queremos hacerte un ofrecimiento. Tendrás un tiempo para pensarlo aunque no podrás salir de aquí. Si aceptas el regalo, la gloria cubrirá a tus ancestros y a ti. Si no aceptas, simplemente serás devuelto a donde perteneces.
El orgulloso mercenario ya no entendía de razones. Había comenzado a buscar, entre la oscuridad, presa del terror, una salida. La luz que iluminaba el centro del cuarto ya había dejado de provocarle tranquilidad, en cuanto se dio cuenta de que no era natural. ¡No había un hueco en el techo! Los dioses le estaban jugando una broma… o era todo obra de Ahrimán. Seguramente  Zahhak le estaba tendiendo una trampa y estaba en alguna especie de purgatorio, aunque no se imaginaba por qué: era buen esposo y ferviente soldado. En todo caso buscaba a tientas, hasta que comprendió que no había escapatoria. Entonces comenzó a gritar. La voz había callado. Tal vez el demonio que le estaba haciendo esto se estaba divirtiendo a sus costillas, así que intento tranquilizarse. No le daría ese gusto. El, por años, había sido un Anusiya muy orgulloso de su linaje y su rey estaría orgulloso de él.
     Tranquilo soldado. Te están hablando con la verdad— Había alguien más con él. ¿Qué clase de magia era esta? — Solo relájate. Creo que yo puedo explicártelo todo, si te tranquilizas y me das tu palabra de que no harás ningún intento de escapar. Cumplirán su palabra de liberarte si no aceptas la oferta. Y creo que, siendo el más indicado, pedí hablar personalmente contigo.
De las sombras emergió. Entonces aquel guerrero pudo ver claramente, por medio del sol mágico, en medio del lugar, a quien le hablaba de esa forma. Y lo reconoció. Era él. Traía la armadura que lo caracterizaba, metalica con bordeados de cuero. Aunque notaba que, a diferencia de los colores tradicionales griegos, esta armadura era de color negro. Desde las grebas y las sandalias. La falda de tiras sueltas era de un cuero negro demasiado intenso. El peto y el espaldar también negros, magnificaban la tez blanca del hombre parado frente a él. Pero el escudo, único en su tipo, hecho sólo para el hijo de la Diosa por Vulcano, confirmo sus pensamientos. De inmediato se inclinó para rendir respeto a aquel de los pies ligeros del que se hablaba tanto en las leyendas de su pueblo, el guerrero más poderoso, Ἀχιλλεύς Αἰακίδης.
—Veo que me reconoces, temible Athanatoi. Entonces sabrás que mis palabras son verdad. Ven, hablemos y verás la sabia decisión de mis palabras y estoy seguro de que llegaremos a un acuerdo. ¿Cómo te llamas?
     Megistias, hijo de Alfeocenis, lomarka de la campaña de Corintos.
     Bien. Conversemos, joven guerrero…

Apenas se oían los susurros entre las sombras del lugar. Quien fuera que estuviese en esa especie de interrogatorio sabía que allí, en plena oscuridad, dos hombres fuera de serie estaban hablando en un idioma que solo ellos comprendían: el de la guerra. Pero sobre todas las cosas, sabían que esto era el inicio de algo grande.
Y así lo instaban los once hombres dentro del salón de sonidos. Este escaparate en la parte superior de la zona de interrogatorios, cubiertos por un vidrio especial que se camuflajeaba para confundirse entre las sombras del gran salón que era el ojo del huracán en esos momentos, era no solamente un sitio para poder realizar este tipo de prácticas. No… iba más allá de eso. El círculo de color gris en el piso era solo la parte visible de una gigantesca maquinaria que hacía realidad lo que muchos hombres habían deseado, buscado y soñado en estos últimos dos mil años. Ellos eran los dueños de esto, y con ello cumplirían los deseos de aquel que estaba muy por encima de ellos. La divinidad a la que respondían les había dado una maldición y estaban dispuestos a sacrificarlo todo en pos de cumplir su mandato, de la forma más sangrienta posible.
—Lebeo… todo va de acuerdo a la minuta. ¿Qué otra cosa sugieres al respecto? — Mateo, el hombre sentado, fruncía el ceño mientras cruzaba la pierna izquierda en dirección contraria a la del señalado. Lebeo, quien estaba dándoles la espalda viendo hacia abajo, como si supiera donde se encontraban aquellas personas, en la Sala Celestial, no se movio mientras les respondía.
—Calma tus ansias Mateo. — volteo ahora a confrontarse con su acusador. Los demás hombres situados en el cuarto solo observaban. —Pronto tendremos listos a estos hombres. Entonces podremos iniciar la deliberación. Hemos vivido lo suficiente para saber que este es el camino, no entiendo por qué te molesta tanto…
—Me molesta porque ya ha pasado tiempo y apenas estamos vislumbrando la naturaleza de nuestros actos. Me molesta que no hemos emprendido las acciones necesarias para iniciar las deliberaciones de Malaquías. Me molesta que…
—Silencio—Simón rompía el dialogo, siempre serio. Hacía mucho que su barba desaparecía, pero el grueso de sus cejas era su sello inconfundible—.  Ha sonado la alarma. Akilleus ya ha terminado su labor. Ábranle la puerta, quiero que Megistias nos conozca….

Eleven


And there it was. A small Catrina whom they had named Catherine, watching carefully. And I make this statement because most vividly seen her to look at me at any given time. I swear! She was looking for the phone. I myself had arranged to take a picture and upload it to social networks. I thought at the time charming detail. But now she was sitting in her little chair, on my desk, with the head turned directly to where I was.
At first turn where my colleagues to make sure someone else was a witness. If that happened, no one would cross out of crazy. But there was no answer. All were tucked in their affairs, so if I said anything, I would be laughed at by the whole office. So I kept doing my job. But at times it felt. That leer. Desnudadora. Diabolical. Sometimes overcame my fear and turned. There was scrutinizing me with those plastic eyes. It was not even possible for the two tiny black colored balls were in that position, because the eyes were hollow: gravity had to be at the bottom, giving the impression that saw original down. And yet I was watching.
Get out of my seat, gripped by a fear infinity as the eternal grin curved, giving the impression that I was smiling.
- Moved! I swear! Moved!
Everyone looked at me astonished. The way I got out of my chair was enough to understand that there was some kind of joke and my face probably showed my legitimate terror. But distracted for a moment, decided to follow in his routine. One of them turned to where I pointed, and immediately looked back to his task. Puzzled by the lack of response I steeled myself and turned my head only to find it was right in its original form. It did not seem to have moved or deformed in any way. However, when I sat back, gave me the impression that turned around to me, smiling, sideways ...