jueves, 22 de septiembre de 2011

domingo, 18 de septiembre de 2011

Letter to the air...

I begin to miss you again. They all say that it's not possible that after so much time in which I have not seen you at least, much less to know of you, it could have slightly so called love. I do not know it. Suddenly I meet wrapped in memories, the few ones that I have, of brief instants that we share. I believe that two months were alone or more of our friendship. And there are not even full the hollows of these moments, more the few ones that I have me are sufficient to be surprised so much.
It is those who say that alone it is an obsession. Obsession of what? Of looking for yourself? If I have not even taken the inconvenience to look for yourself; of having yourself? If I never had you. You were never mine in any aspect and I never occupied a space in your head, according to all, because you were never thinking about me. Though it is said that you gave me, at some time, being completely intoxicated I, a kiss. Obsession of having yourself? If I have fulfilled my promise not to look for yourself and not to be a hindrance. Obsession, certainly, is a tenacious idea of the head. So there are only you. And you are not even what I was dreaming. Only you are a series of recollections. But, why do I rack brains whenever I dream you? Whenever your voice resounds in me, whenever I imagine you to smile and to meet. Or that you wrinkle the eyebrows in a gesture of small girl? Why I wish the better thing you and prefer suffering to wishing you badly, regardless the hurt that you me caused and that I you caused?
The reality is that I think that it's love. But as the others they know more it brings over of me; since they all know me better than I, since they all BELIEVE that they are better than I, for the alone fact of which I do not have an exact control of my feelings, since they all say that it is not a love. They all can question me with questions of things neither that nor I know, but they cannot feel what I feel. Because of it some time ago I buried my heart. Because of it.
Some time ago I wanted to arrange the things. Only to know that it happened. With the time I have understood that I will never have the truth and it hurts me very much, because of all the things that I will never know, this one is the only one that matters for me indeed. When I hid my heart far from me, solve only in a temporary way the question of not knowing anything of you. But only it is it: a temporary solution. The "onirísmo" that chases me day after day, complicating my existence with situations that do not compete with the royal life does that every instant is furthermore long still. Sad. But royal, at the end of accounts.
I need you. This is the reality. With you, in our ephemeral stage of friendship, I felt plenary session, since it was doing more than one decade that he it was not feeling with any woman. And always I said it. And as unattainable object of my love, you were too much; you transfigured yourself into something that goes beyond my madder dreams. And though now this hollow where my heart must be - metaphorically - - has been very nice, already I feel that this object wants to come untied. But I am afraid of that it does and discovers that the whole feeling follows intact that, they should say what they should say, it is a love. What will I do when the moment comes? Of that you will serve me, if I will never return to see you? ….

carta al aire...

Comienzo a extrañarte de nuevo. Todos dicen que no es posible que después de tanto tiempo en que no te he visto siquiera, mucho menos saber de ti, pueda tener algo llamado amor. No lo sé. De pronto me veo envuelto en memorias, las pocas que tengo, de instantes breves que compartimos. Creo que fueron solo dos meses o más de nuestra amistad. Y ni siquiera están llenos los huecos de esos momentos, más los pocos que tengo me son suficientes para extrañarte tanto.
Hay quienes dicen que solo es una obsesión. ¡obsesión de qué? ¿de buscarte? si ni siquiera me he tomado la molestia de buscarte; ¿de tenerte? Si nunca te tuve. Nunca fuiste mía en ningún aspecto y nunca ocupe un espacio en tu cabeza, según todos, porque jamás pensabas en mí. Aunque se dice que me diste, alguna vez, estando yo completamente ebrio, un beso. ¿obsesión de tenerte? Si he cumplido mi promesa de no buscarte y de no ser un estorbo. Obsesión, ciertamente, es una idea tenaz de la cabeza. Pues allí estas solamente. Y ni siquiera eres lo que yo soñara. Solo eres una serie de recuerdos. Pero, ¿por qué me estrujo cada vez que te sueño? ¿cada vez que tu voz resuena en mí, cada vez que te imagino sonreír y verme. O que frunzas el seño en un gesto de niña pequeña? ¿Por qué te deseo lo mejor y prefiero sufrir a desearte mal, a pesar de todo el daño que me causaste y que te causé?
La realidad es que yo pienso que es amor. Pero como los demás saben más acerca de mí; como todos me conocen mejor que yo, como todos CREEN que son mejores que yo, por el solo hecho de que no tengo un control exacto de mis sentimientos, pues todos dicen que no es amor. Todos pueden cuestionarme con preguntas de cosas que ni yo sé, pero no pueden sentir lo que yo siento. Por eso hace tiempo enterré mi corazón. Por eso.
Hace tiempo quise arreglar las cosas. Solo saber que pasó. Con el tiempo he comprendido que jamás tendré la verdad y me duele mucho, porque de todas las cosas que jamás sabre, esta es la única que me importa de verdad. Cuando escondí mi corazón lejos de mí, soluciones solo de manera temporal la cuestión de no saber nada de ti. Pero solo es eso: una solución temporal. El oneirismo que me persigue día a día, complicando mi existencia con situaciones que no compiten con la vida real hace que cada instante sea aún más largo todavía. Triste. Pero real, a final de cuentas.
Me haces falta. Esa es la realidad. Contigo, en nuestra efímera etapa de amistad, me sentí pleno, como hacía más de una década que no lo sentía con mujer alguna. Y siempre lo dije. Y como objeto inalcanzable de mi amor, fuiste demasiado; te transfiguraste en algo que va más allá de mis sueños más locos. Y aunque ahora ese hueco donde debiera estar -metafóricamente- mi corazón- ha estado muy bien, ya siento que ese objeto se quiere desatar. Pero tengo miedo de que lo haga y descubra que sigue intacto todo el sentimiento que, digan lo que digan, es amor. ¿Qué haré cuando llegue el momento? ¿de que me servirás, si jamás volveré a verte?….

sábado, 3 de septiembre de 2011

My mask (English version)

Under my face, there, where my intelligence hurts me
 And it rots while kills me, my mask is.
 It´s my second skin, tender which calls me
 To inform myself about the new ones of my soul.
 My mask is like those Japaneses,
 A white and smooth skin; a smile and a few inclement eyes.
 My mask is hurry and weeping, cloud and ceiling.
 It is tear and laugh; greeting and scorn.
 My mask is glad in nude showing me
 Because of my suffering it brightens his sight
 And it redoubles his effort.
My mask asphyxiates me
 Since he translates my flat thought
 And he hides when he considers
 That the convenience can give him a better act.
 My mask is evasive when he is looked
 And it is arrogant when she is not needed, this way it appears,
 Coarse, arrogant, apprehensive.
 If one sees him in a made mirror of the child's weeping,
 To temperature of crystallized emptiness,
 It can turn only in the half and in another hemisphere
 My unsteady face, crying.
 But also he shares, for the destination and his urgency
 The sensations that uncertain overwhelm me.
 Sometimes my mask takes possession of me
 And it takes me of walk along the streets
 Of the city that so much I love and that dominates me.
It establishes an action plan and sensually it seduces me.
 It takes action of my body and leads me to walking.
 It shows the better thing of me while it dominates me
 And slowly it indicates me since it me will destroy.
 Sometimes it is by night, sometimes in the tide of the day.
 Do never be when it will leave me in account
 Of what it will end tormenting myself the sight,
 Because it leaves me opposite the house of that girl.
 The one that hurts me, which me to feeling sorry it incites.
 And while I fall to the floor, free to cry,
 My mask hides in order that they do not see her,
 In order that they do not blame her. In order that they do not irritate her,
 In order that they do not look for her.
 And it makes me pushed suffering the torture of knowing
 That another day will begin again the dance
 That in me the age fades …

jueves, 25 de agosto de 2011

Mi mascara


Debajo de mi rostro, allí, donde mi inteligencia me lastima
Y se pudre mientras me mata, está mi mascara.
Es mi segunda piel, la que tierna me llama
Para avisarme de las nuevas de mi alma.
Mi mascara es como aquellas japonesas,
Una piel blanca y lisa; una sonrisa y unos ojos inclementes.
Mi mascara es prisa y llanto, nube y techo.
Es lagrima y risa; saludo y desprecio.
Mi mascara se regocija en mostrarme desnudo
Porque de mi sufrimiento esmera su vista
Y redobla su esfuerzo.
Mi mascara me asfixia
Por cuanto traduce mi pensamiento llano
Y se esconde cuando considera
Que la conveniencia puede darle un mejor acto.
Mi mascara es elusiva cuando se le busca
Y es arrogante cuando no se le necesita, así se muestra,
Burda, altanera, aprehensiva.
Si se le ve en un espejo hecho del llanto de niño,
A temperatura de vacío cristalizado,
Puede verse solo en la mitad y en el otro hemisferio
Mi rostro vacilante, llorando.
Pero también comparte, por el destino y su premura
Las sensaciones que inciertas me abruman.
A veces mi mascara toma posesión de mí
Y me lleva de paseo por las calles
De la ciudad que tanto amo y que me domina.
Establece un plan de acción y sensualmente me seduce.
Toma acción de mi cuerpo y me lleva a caminar.
Muestra lo mejor de mí mientras me domina
Y lentamente me indica como me destrozará.
A veces es de noche, a veces en la pleamar del día.
Nunca sé cuando me dejará en cuenta
De lo que terminará atormentándome la vista,
Porque me deja enfrente de la casa de aquella chica.
La que me duele, la que me a dolerme incita.
Y mientras caigo al piso, libre de llorar,
Mi mascara se esconde para que no la vean,
Para que no la culpen. Para que no la irriten,
Para que no la busquen.
Y me deja hincado sufriendo la tortura de saber
Que otro día comenzará de nuevo la danza
Que en mí la edad marchita…

lunes, 22 de agosto de 2011

(Dedicado a Dani por su cumpleaños...) Imaginante....

Sorprendo al tiempo enarbolando sus sueños, en su vieja tienda de campaña. Estaba levantando y doblando su cobija dulcemente, mientras platicaba con ella. Me pareció loco, pero el encuentro fortuito con esa escena me pareció tierno, por lo que dedique un saludo especialmente pícaro. No me dijo nada. supongo que no me escucho. Siempre se hace el sordo cuando lo saludo de cualquier manera. Quise seguir mi camino, pero me dijo que me detuviera.
Cuando volteo veo que ha tomado su forma de gigante. Y comienza a parlotear en lengua muertas hace tiempo. Al mismo tiempo que comienza su caminata conmigo intenta descifrar lo que hay en mi corazón, aún cuando sabe que no puede domarlo, pero que sí lo controla. Eso debe ser normal. Después de todo, solo él sabe donde esta escondido. Ni yo sé, por ello le pedí hace tiempo lo guardara… en fin. Los valles pasan tan rápido mientras caminamos. Siempre me divierte ver que me habla, que yo no le comprendo y aún así, sé exactamente de que estamos charlando y le contesto en mi idioma nativo, a veces un poco en ingles, para tratar de impresionarlo.
Saco un chicle mientras él observa una nube, embelesado con la forma rara que ha tomado. Y comienza a comerla, como si se tratara de un algodón de azúcar, hasta se me antoja de recordarlo. El sueño que me provoca el chicle me deja dormidito en un páramo, cerca de la roca del sabio que me cuidará mientras sueño. Y allí te vuelvo a ver, esplendorosa, serena… eterna como el viejo. Y sonríes porque sabes que te espío en mis sueños. Y bailas conmigo una pieza de vals porque descubriste hace tiempo que no sé bailar otra cosa. Eres el juicio de Dios, que me da la bienvenida con el premio que es tu sonrisa y el castigo que es tu mirada, porque de eso esta hecho el dulce recuerdo de tu mirada… de castigo y amor.
Y me levanto rápido, pues rápido he despertado. Y seguimos en nuestro camino el viejo gigante y yo, charlando sobre temas escabrosos y sueños rotos… y de tu sonrisa y tu mirada en la lejanía de la promesa que es el cielo, para que, cuando vuelva a soñar, si me he portado bien, pueda soñar contigo…

sábado, 13 de agosto de 2011

Asesinato (Primer peldaño)...

Buscaba con tanto afán su corazón, que el mío era el que parecía salirse en su lugar; tan extasiado me encuentro con esta situación. Es la primera vez que hago esto y he procedido con calma, pero la situación de arrancarle el corazón me rebasa por lo que tardo un poco en tranquilizarme.
Vuelve a mí el momento incesante en el que con una pasmosa tranquilidad y de frente lo degollé. Pese a mi nulo conocimiento de anatomía y medicina, por la cantidad de sangre y la dirección que tomó, pude deducir que era alguna arteria importante. Ver su rostro desencajado por la sorpresa, mientras intentaba desesperadamente tomar aire, mientras yo frenaba su intento por llevarse las manos y cubrirse la espantosa abertura creada, quizá por que recordaba que en alguna ocasión había yo visto la noticia de un tipo que sobrevivió a un herida de esa magnitud, debido a que le habían colocado una mano en el cuello y con ello consiguieron frenar la herida lo suficiente para que las emergencias médicas llegaran y le salvaran y eso me incitaba a evitar que pudiera repetirse tal situación. Mi intención no era esa, antes al contrario, no permitiría que este tipo pudiera sobrevivir a nuestro encuentro.
No cabe dudad de que la fortaleza en los seres vivos puede aumentar dramáticamente si se ven obligados, por una u otra causa. Si matas un cerdo, su fuerza puede aumentar a tal grado que necesitaras a varias personas para ayudarte a agarrarlo. En los humanos es lo mismo. Ahora lo sé, pues este tipo adquirió fuerza sobrenatural, debido a la cercanía de la muerte, el terror, con los ojos desorbitados por intentar evitar que la vida escape de uno. Afortunadamente para mí, su intento era vano, pues era más su desesperación derivada de no poder respirar que el intentar agarrarme; de nada le hubiera valido lo último. Y solo daba espantosas convulsiones intentando quitar mis manos de las suyas, con su vista fija en mí, ojos completamente abiertos, pero perdida su mente, todo órgano de su cuerpo fatalmente concentrado en sobrevivir. Ya no pudo más, sin embargo y su fuerza recién adquirida se fue desvaneciendo lentamente hasta llegar a un cero pasmoso. Finalmente los estertores lo vencieron y solo me quedo, entonces, observarlo hasta que exhalo su último aliento. Yo había ganado. Estaba muerto y siendo por mi mano, me encontraba pletórico de gozo. Mi patético disfrute solo era comparable al que sintiera en otras ocasiones cuando me sentía, de alguna forma, feliz.
Tal vez eso era, estaba feliz porque él estaba muerto. No había sido la intención original, solo era discutir hasta que mi ira me ganó. Estaba destrozado y al calor de la discusión perdí el control. Finalmente pude perder todo vestigio de cordura y entre en un dulce trance, que sirvió para cometer este acto. Pero al darme cuenta de que nadie se había dado cuenta de la situación y de que tal vez, solo tal vez, podría salirme con la mía en este, mi primer y tal vez único asesinato, me llene de dicha.
Tenia todo el tiempo del mundo. Él había fallecido, había obtenido mi venganza, lo que consideraba justo, así que, primero que nada, lo escondí muy bien. Entonces me avoque a salir e ir por lo necesario para completar esta, mi obra maestra. Lo dejaría esparcido, seguro de que nadie pudiera identificarlo. Se iría al infierno sin que en la tierra se volviera a saber de su persona. Y estaba seguro de que sería rápidamente olvidado. Él no era nada. Nadie. Este era mi momento. Mi placer.
Imagino que debe ser vigorizante cuando no sientes, en un momento de suma paranoia, como si todo el mundo te estuviera observando. Que nadie se preguntara, ni los que te conocen: ¿en donde ha estado? Y debo decir a la par de la verdad, que esa era una sensación muy incomoda, pero sobreponiéndome por la seguridad de que nadie me había visto seguí en mi búsqueda, repasando mentalmente la forma de justificarme ante las preguntas que me hicieran.
El lugar donde deje al pobre infeliz se encontraba solo, pues los dos habíamos quedado de vernos en un lugar sin que el supiera que estaba muy solitario, supongo que mucha confianza en sí acabo por ayudarme a mí y a mi propósito. Y cuando regresara, primero me aseguraría de que no hubiera nadie husmeando por allí. Ya había pasado algo de tiempo. Trataba de imaginarme cuanto tendría que permanecer así antes de comenzar a descomponerse, así que me apresuré.
Constantemente en mi cabeza parecía resolverse el asunto de la bondad y la maldad. Educado de buena forma, en otra época hubiera sido impensable que yo cometiera un acto de semejante naturaleza, más solo me bastaba recordar todo el sufrimiento que este bastardo me había ocasionado, traicionando no solo mi confianza, sino malogrando en el proceso mi corazón, para que cualquier indicio de remordimiento se fuera lejos de mí con absoluta presteza. Eso me alegraba. Por fin había superado esa barrera. Ya no tendría limitaciones si quisiera. Así que junté todo tipo de herramientas que encontrará en mi camino y me dirigí de nuevo al lugar donde estaba aquel cadáver…
–esta segueta esta bien oxidada. Mejor, basura para basura-.

jueves, 21 de julio de 2011

No he dejado de soñar desde que la ví...

No he dejado de soñar desde que la vi. Tan perfecta, que no para de seducir, aún con la distancia en medio de todo. Y yo corriendo, aprovechando la tormenta, para declarar mi amor a primera vista, empapado, sin poder pensar, pero seguro de los hechos.
Era mi costumbre llegar después de la una a casa. Después de todo, en algún momento tenía que comer algo, y las frituras de la calle provocaban terribles dolores de estomago, que a veces tardaban días en quitarse. No tomaba medicamentos, pues mi educación y experiencia con ellos no dejaba pie a duda: en mi organismo, un placebo podría resultar nefasto, ya no digamos una medicina realmente potente. Y aprovecharía para terminar algunas tareas y sentarme a cambiarle de canal una y otra vez, aburrido de la televisión, pero seguro que en este día no encontraría nada más divertido.
A las cuatro de la tarde decidí dar un paseo. Fumaría un cigarro –me mareaban terriblemente, consecuencia de dejar el vicio por cuatro años, pero me daba algo en que entretenerme- y saludaría a las viejas amistades del barrio; aún con cuatro años aquí, y conociendo a muy pocos, pero teniendo una buena relación, extrañaba a mis viejos amigos: el Rulas, Moi, Saúl… todos con algo que decir, pero las perores circunstancias para decirlo. La muerte de uno de ellos terminó por separarnos definitivamente, a menos que uno tomara la iniciativa, y buscara a los otros.
Solo por fotografías viejas conocía muchas de las calles de la ciudad, pero esos empedrados caminos eran admirados por un melancólico de mi talla. A veces, solo tomaba el metro para caminar, sin más, por las calles del centro. El pleno gusto de poder aspirar el aroma a historia; poder observar cada recoveco de los edificios, intentando saber a que o cuál estilo arquitectónico pertenecían me dejaba satisfecho. Nunca le atinaba: por ciertos libros que leí, disfrute mi gusto por la arquitectura orgánica. Me decía a mi mismo que me construiría una casa con ese estilo algún día. Pero enloquecía viendo el conglomerado de épocas reunidas en unos pocos edificios. Gigantescos bloques pétreos, rivalizando con estructuras hechas de tabiques microscópicos. A veces, me imaginaba el zócalo con sus jardines, protagonistas de los paseos dominicales. Sombrillas elegantes bloqueando el paso del astro de fuego, pequeños globos tirando de uno a otro lado, mientras que, a lo lejos, la gente se aglutinaba para subir al tranvía. Apenas los carruajes y algunos carros, modernos monstruos tecnológicos, daban fe de la lucha que sostenía a diario la modernización con lo antiguo. Y yo en medio, vestido a la usanza de unos ciento y cacho de años en el futuro, veía a todos pasar, sin poder moverme de la excitación. Mi imaginación, producto incólume de la voluntad, me mantenía en una posición provechosa para ser un espectador fuera de su tiempo.
Y allí, dentro del torbellino de imágenes y sonidos; alrededor del mosaico de aromas que nunca dejaba de sorprenderme, pues al recrear en mi mente tantos, deleitaba aún más mi imaginación… allí, bajando de uno de los tranvías, la veía por primera vez. Suavidad de su rostro moreno, emplazando la naturaleza del tiempo que os aqueja, pero que, amorosamente, nos cobija. Iba con su madre, atendiendo las gentiles sonrisas que en rededor suyo provocaba admiración de las mujeres y las atenciones desmedidas de los hombres. Pero la visión, la bienaventurada visión de sus ojos, era solo mía.
Pude seguirlas a través de la plazoleta. El paseo entre semana no era muy común en mi época, pero en esta edad soñada podía recrearla cuando a mí me placiera, y mi corazón, siempre en búsqueda de la perfección, anonadaba cada uno de mis sentidos con ella. No entendía muy bien de vestidos, pero el encaje blanco resaltado sobre la tela de tonalidades sangre, fusionaba una y otra vez el detalle de su faz morena clara, rematando en unos ojos miel que invitaban al descanso y a la paz. A través de los pequeños guantes la sombrilla, en tonos metálicos, pero con la parte superior en el mismo rojo que el vestido detenían la luz, y la refractaban a cualquier otro lado, para no tocar su cuerpo.
Pero no fue nada comparado al momento en que, asombrado por mi propia capacidad, olvide lo cerca que pasaba de mí, y el aroma de su piel trastorno mis sentidos. Era como estar en todos lados y en ninguno a la vez; como tocar el cielo, y caer a la tierra, presa de mil dolores angustiosos… era como estar solo con ella, y que el mundo solamente girara en torno suyo. No podía evitar sacar de mi mente esos pensamientos y la exacerbada índole de mi súbito enamoramiento de este, mi fantasma más anhelado, pretendía cerrarme a la panacea más sublime.
Al alejarse un poco más, y permitirme volver al control de mis pensamientos, no pude evitar pensar en detener esa imagen por siempre, guardándola en el palacio de mi memoria, para activar el recuerdo cuando por fin conociera a esa diosa en mi tiempo, y bajo mis condiciones. Pero pensé que mi eterna Rafaela, mi ángel guardián, se enojaría conmigo, pues ese palacio era suyo por regalo mío, y decidí que solo sería una invitada. Podría acudir a nosotros mi hermosa señora, y verme bailar con mi ángel de misericordia, y podríamos iniciar nuestra amistad. Después de todo, las llaves del cielo eran suyas, y tendría toda una eternidad para comprender el hecho de que sin conocerla ya la amaba…

jueves, 7 de julio de 2011

Espontánea -dedicada a mi amiga Elena-

calida esfera de esperanza que por más que invoques y por cuanto más conoces del mundo esperas que este no te aconjoge; sufre de la delicia del placer la inocuidad del olvido en manos del que nos arrebata el ayer..

Cambios

¡Torturantes llamas de la estigia, río flameante que crea al olvido!
 Preparale aposento, senda victoria de su corazón herido.
Porque alla es adonde va. Al Infierno. Mientras, yo gozo de la fébril montura,
que es la sencillez del cinismo sobre la cordura.
¿Escritos cursis? ¡Romantiquería putrefacta! Sello vacío.
De ahora en adelante solo se oirán feas rimas
nacidas del parto doloroso de la vacuidad encinta.
¡Saquen los tarros y las damas, junto a la cerveza!
¡Candidas prostitutas del pasado al que siempre ruego!
Dejenme alimentarme de su nectar,
que del precio hablaremos luego...

lunes, 4 de julio de 2011

Pensamiento...

"¿Y por qué razón no habría de seguir escribiendo aún cuando mi corazón, según yo, esta muerto? Es mi alma la que escribe y esta más viva que nunca..."
Aurelio Cruz.

sábado, 2 de julio de 2011

Fragment3

" ... and while I was feeling pain in the head finishes with you, perhaps does it matter? The pain was subsiding, but the voice was still being rumoured, sweet that this would be my life from now on. And I felt very well with me and asked the God of the death in my bed to sing again though it was slept... "
 Statements of the master of the death.

jueves, 30 de junio de 2011

1988

Te vas abriendo paso entre la gente. La disco esta a reventar y sientes que esta será tu gran noche, pero primero debes cazar. Mimetizarte con el ambiente. Te sienta bien. Nadie se da cuenta de ti, eres invisible. Y no te importa de cualquier forma. Lo único que existe en tu mente son las tonalidades de claroscuros de la noche, mientras te traga por completo hasta volverte un ser de completa oscuridad. Oscuridad alterna que te ennoblece a ti y a tu sagrada misión. De eso no cabe duda.
Pero sabes que no estas en el presente. El lugar, las personas, todas son del pasado. Pero han vuelto para ti. O tu a ellas, no te perderás con los detalles. El salto fue largo pero te encuentras de nuevo en estos corredores buscando a aquella que diez años atrás se te escapo. Has logrado verter la naturaleza del universo y al dominarlo te encuentras listo para terminar tu misión, los sacramentos fueron cumplidos, la fiesta eterna comienza esta noche, en este lugar donde hace años te convertiste en un Dios sangriento. Solo necesitabas retornar a tu casa para volver de nuevo a las andadas.
Ahora ya nada importa. Al principio nadie nota que estas creciendo y que te estas transformando. Y cuando lo hacen es muy tarde. Ya estas listo. Y comienzan de pronto a gritar y a huir, a correr… ¿A dónde? Son tan tontos, como la primera vez, que es la única… no hay escape. Te aseguraste de dejar tirados a los guardias muertos en las entradas y salidas, de forma que estorbaran el paso. Nadie podrá huir. Comienzas a alimentarte. Esta vez no te importa no poder ubicarla a ella, a tu presa clave, porque sabes que en ese momento ella se encontraba allí y tarde o temprano morirá…

Fragmento2

Que las páginas del libro gigante Ih-Nah-kiriak, el libro del ángel de la muerte se abran... ¡Despierten muertos en vida! ¡Comiencen los ritos para que el señor Azul despierte y el mundo sea una masa sanguinolenta y una pus eterna....

martes, 28 de junio de 2011

Salida a pasear


Por fin llegaba la familia al balneario. Habían ya pasado varias horas, pero finalmente habían conseguido su objetivo. Raúl todavía no se explicaba como podría estirar el poco dinero que había podido conseguir para llevar, por fin, después de dos años, a su familia de vacaciones. Esto le entristecía un poco pues quería darles algo que les hiciera olvidar las constantes broncas en casa por dinero: a veces no tenían ni para comer, a veces era difícil la convivencia incluso por algo que era tan insignificante pero tan poderoso a la vez.
Casi había pensado en salirse no una, sino muchas veces. Quería buscar algo mejor. Algo que les diera una mejor situación, algo que pudiera dar más sonrisas a Alondra y al pequeño Durante y a Nora, su esposa y sus dos pequeños. Pero le frustraba no tener el carácter. Ni la preparación para salir al mundo a su edad. Arriesgaba demasiado. La posibilidad de que, de tener aunque sea para café y pan, a no tener absolutamente nada para comer le estrujaba el corazón y lo dejaba sentado en su cubículo, donde pasaba horas sin siquiera algo de contacto humano, como una máquina que no satisfacía por completo a sus jefes y tenía que dar lo mejor de sí, por una miseria de salario.
Era triste que solo tuviera concentración para tener esas míseras imágenes en la cabeza. No podía. Siempre tenía ganas de llorar. De pedir perdón por no ser lo que esperaban. Que equivocado estaba.
La pequeña Nora había cumplido solo siete añitos una semana antes. Este era como su regalo de lujo. Apenas un pequeñísimo pastel y unos refrescos para celebrar solos, los cuatro. Ni para invitar a alguno de sus amiguitos de la escuela. Pero disfruto la escueta celebración como si le hubieran hecho una festividad de la realeza. Era sencilla su alma. Y el abrazo a papá había sido tan tierno, que arranco una lágrima de Alondra. Y cuando ninguno de los niños escuchaba, también origino un “te amo porque eres muy bueno”. En verdad no se merecía esa familia.
La voz de su niña lo sacó del estupor. Tomó su mano con sus pequeños dedos y lo jalo, desesperada, por entrar a pedir el cuarto. Se quedarían una noche. ¡Pero cómo la disfrutarían! Vio la faz de su padre toda entristecida y sin pensarlo, se lanzó hacia arriba para que la cargara. Y como adivinando el pensamiento y haberlo entendido a la perfección le susurro al oído….
- No importa que no tengas dinero papi. Yo te quiero mucho y eres el mejor.
Entonces Raúl lloró abrazando fuerte a su niña, que por toda respuesta le dio un gran beso. Y se dijo a sí mismo estúpido por no darse cuenta de la familia que Dios le había dado. Se enjuago las lagrimas, y mientras Alondra, su mujer, lo tomaba del brazo y sonriente le decía: “te amo”, él también le devolvía la frase y mientras comenzaban a caminar se decía que no había mejor familia que el corazón pudiera encontrar…

Fragment

... Then I saw them. Finally. After milleniums they were before me, speaking his dead languages and it them could understand to all. It saw his deformed faces, his brave bodies. His hurry to teach the truth of the world to me, while the terror also was deforming my stained with blood face, melting again and again and turning to form, since in classic nightmare. Then I spoke with them in his languages and question them ... why me? Why me?...

Fragmento

...Entonces los vi. Por fin. después de milenios estaban ante mí, hablando sus lenguas muertas y podía comprenderlos a todos. Veía sus rostros deformes, sus cuerpos bizarros. Su prisa por enseñarme la verdad del mundo, mientras el terror también deformaba mi rostro ensangrentado, derritiéndose una y otra vez y volviendose a forma, como en pesadilla clásica. Entonces hablé con ellos en sus idiomas y les cuestione... ¿Por que yo? ¿por qué yo?...